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10 razones por las que no tenés que revisar el celular de tu pareja

La Corte Suprema de Justicia determinó que quienes espíen la cuenta de Facebook, el correo electrónico o la lista de contactos del teléfono celular de su pareja cometerán un delito federal. Pero, además del derecho a la intimidad, esta práctica vulnera la confianza. El médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin da otra decena de motivos para soltar las obsesiones.

Que el resguardo de la intimidad está en crisis, no tengo ninguna duda. La confianza en la pareja, también corre la misma suerte. Las aplicaciones sociales, aplicaciones varias, mensajes de WhatsApp, entre otros, que sirven de instrumento para confirmar que "algo se oculta" .

Cuando la duda, la sospecha, la desconfianza golpea la puerta de la mente, parece que no hay una explicación racional que la detención.

La suspicacia es un sentimiento benigno que una alerta de una posible amenaza, un escozor interno que se siente cuando se nos da una copia o se oculta con el fin de perjudicarnos. Si bien es un sentimiento protector, puede convertirse en un factor de sufrimiento personal y vincular, sobre todo en las relaciones afectivas. Sospechar del otro implica vislumbrar acciones "extrañas" , algunas basadas en datos reales y otras imaginadas, pero con idéntica repercusión emocional.

Ojo por ojo, diente por diente

En los vínculos amorosos, la suspicacia alimenta los celos y un sinnúmero de conductas dañinas que llevan a la persona afectada a la búsqueda de indicios o pruebas para confirmar su percepción. Y, en este punto, las redes sociales se convierten en aliadas de las sospechas.

Si antes se revisaban los bolsillos de los trajes o el maletín, ahora se espera el momento del descuido para el teléfono y el correo electrónico. Se busca algo "oculto" usando la misma táctica.

Todas las elucubraciones detectivescas son posibles para encontrar la prueba de la deslealtad. Y de la comunicación ni hablar. Un hecho que podría resolverse expresando las dudas se convierte en una pesquera que viola la intimidad, la privacidad del supuesto "infiel" .

La persona que revisa querer saber qué es lo que se oculta, la conveniencia de que esta es la mejor forma de descubrir al victimario. Y aunque la razón es la conciencia moral que recuerde que es incorrecto, lo hará sin culpa: "ojo por ojo, diente por diente" .

Hacerse la película

CUANDO La búsqueda se Convierte En Una obsesión, no hay forma de sacarse la idea de la cabeza, lo cual sea Lleva un Revisar compulsivamente las pertenencias del Otro. Y aún así no hay calma la duda. En estas condiciones, la interpretación errónea de los mensajes es frecuente, provocando una mezcla de satisfacción por el poder de la pesca y el dolor por la decepción amorosa.

Los mensajes son los datos que se transmiten; el subtexto, al no existir, el otro "cara a cara" quedará supeditado al significado que cada uno le asigne. Por lo general, la persona celosa construye su propia historia a partir de unos pocos datos.

No quiero decir que no hay mensajes comprometidos, que no hay lugar para ninguna duda, quiero explicar que la persona que está embargada por los celos o la sospecha deforma cualquier dato importante agua para su molino. ¿Qué es malinterpreta, qué carga de convicción es casi irreductible, y no habrá respuesta que esté a la altura de tal grado de certeza.

Derecho a la intimidad

La Persona que se mete en la intimidad ajena Dębe sable Que ESE acto solapado, minucioso, Tiene Consecuencias En La Propia Estima. Y si bien se puede justificar el acto con muchos argumentos convincentes, la intromisión en un ámbito que no le pertenece una regla que supera a la pareja ya cualquier otra circunstancia social: el derecho propio y ajeno a preservar los límites de la propia existencia. Esta es la razón por la cual aún no hay más información sobre la relación mutua.

Consejos para no revisar datos ajenos (celulares, correo electrónico, WhatsApp, etc.)

1-  La suspicacia o sospecha de nos Pone ES Alerta ante probables shares acciones desleales. Comunicale a tu pareja tus dudas y traten juntos de resolver el tema.

2-  Los celos dañan la relación. No te conviertas en un detective tratando de buscar las pruebas que lo incriminan. Cualquier dato puede ser malinterpretado, generando más conflicto.

3-  Es posible que te enojes con vos y no encontrás nada. La ineficacia en tu búsqueda te lleva a redoblar la apuesta hasta convertirla en una obsesión.

4-  Por cada acción de revisar te estás perdiendo algo de tu propia vida.

5- No dejes que los pensamientos intrusos y la desconfianza te apresen, al final vas a terminar perdiendo tu libertad.

6- Las acciones que resultan de los celos. Cada vez que se viola la intimidad del otro está devaluando tu valoración personal.

7-  Los acuerdos del tipo "yo le doy el celular para que lo revise" no sirven. La confianza no se recupera cediendo derechos.

8-  La comunicación abre puertas, la obsesión celosa las cierra.

9-  Si existe infidelidad, darán que replantarse si pueden juntos, o separarse. En el caso de continuar, el buscador de "los detalles", así como los pasos de la infidelidad, o el control sobre el otro, no sirve para reflejar la relación.

10-  Una relación saludable no se mantiene con acciones invasivas, se mantiene con el respeto, la confianza y la comunicación sincera.

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