• cielo claro
    25 de Mayo de 2018
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¿Exhibicionismo infantil? La disputa entre Fabián Cubero, Nicole Neumann y el deseo de sus hijas

La modelo y el futbolista discrepan a la hora de mostrar a Indiana (9), Allegra (7) y Sienna (3). Las posibles consecuencias de exponer a los chicos en medios y redes.

Exposición sí o exposición no, esa es la cuestión. A la hora de criar a un hijo, están quienes adoran compartir imágenes de los niños públicamente y, por el contrario, quienes -por diferentes motivos- no lo permiten. Esta disyuntiva se puso en evidencia luego del divorcio de Nicole Neumann y Fabián Cubero, cuando la modelo y el futbolista se enfrentaron por la exhibición de sus hijas en diferentes canales.

Mientras que la blonda pretende extremar los cuidados para que Indiana (9), Allegra (7) y Sienna (3), “Poroto” adopta una posición más relajada y permite la publicación de fotos de las nenas tanto en redes sociales como en diversos medios de comunicación. El interés de los medios por Cubero, en tanto, crece desde que anunció su noviazgo con Micaela Viciconte, exparticipante del programa Combate y explosiva jugadora de Bailando por un sueño.

Más allá de las decisiones personales y los conflictos que pueda acarrear una separación, un punto importante es indagar en qué tan recomendable es exponer a los chicos y cuánto se respeta el deseo propio de un niño a la hora de sacarle o publicar una foto.

La psicóloga Analía Gómez Malacalza reveló a Entremujeres que “la exposición de la imagen de un niño en las redes sociales puede tornarse perjudicial cuando ya es un chico que puede comprender que sus fotos circulan en red y pueden ser vistas por otros y no es consultado debidamente”. La especialista aseguró que “puede ser que no sea su deseo exhibirse en una pantalla, por timidez, por estar angustiado, o simplemente porque no tiene ganas de eso y lo que prima allí sí es el deseo del adulto”.

En ese caso no sólo se está “desconociendo o ignorando la voluntad del menor”, sino que se está violando “uno de los derechos del niño, que es el derecho a la intimidad, derecho que sostiene la Convención Internacional de los Derechos del Niño y que es abarcativo a todo su desarrollo”.

Particularmente, hay muchos chicos que no disfrutan de tomarse fotos ni de verse en redes sociales. En el caso de las hijas de Neumann y Cubero, días atrás salieron a la luz imágenes de las chicas tapándose la cara -sobre todo, la mayor- mientras los flashes las perseguían camino a una cena por el cumpleaños de Mica, junto a ella y su papá.

Gómez Malacalza recomendó que “si el niño se niega a sacarse fotos no hay que insistir, seguramente tendrá una razón para hacerlo”. En la misma línea, mencionó que “para los padres, más que presentar un problema, debería ser la oportunidad de abrirse a dialogar con el niño tratando de saber más acerca de qué prefiere, qué tiene ganas de hacer en ese momento, a qué le gustaría sacarle, por ejemplo, y que la escena se torne lúdica, en vez de ser un esfuerzo del chico de mirar y sonreír sin ganas para cumplir con el otro”.

Las consecuencias de forzar a un menor a este tipo de exposiciones, según la psicóloga, pueden ser tanto la angustia como la aparición de “manifestaciones diversas en su conducta a corto y largo plazo”.

La repetición de este tipo de actos, por su parte, lleva a cuestionar qué hay detrás de la alta exposición de imágenes de los niños por parte de los padres y madres. En palabras de Gómez Malacalza, “habría que preguntarse si aquello es una compensación en su armado narcisista, en su autoestima, en ficcionar una realidad que no es tal pero en imágenes es más satisfactoria y, debido a ello, es buscada reiteradamente”.

En Facebook, en Instagram, en Twitter o en una revista, lo esencial, en conclusión, es respetar los deseos y derechos del niño, más allá de las pretensiones, anhelos, e incluso frustraciones de padres y madres.

"Sharenting": el riesgo de mostrar sin límite a tus hijos en las redes sociales

La biografía digital es uno de los nuevos dilemas de las sociedades modernas. Cuando alguien busca en Google nuestro nombre puede que encuentre fotos de hace 10 años que ya no nos representan y que preferiríamos que nadie pudiera ver.

Pero, ¿y si ni siquiera fuiste vos quien subió esa foto o ese video? ¿Y si fueron tus padres los que subieron a Instagram una foto tuya desnudo cuando tenías dos años y corrías hacia la orilla en la playa? ¿Y si sentís que alguna de esas fotos inocentes “te persiguen” cuando buscan información sobre vos futuros empleadores, compañeros de trabajo o parejas?

Según el diccionario británico Collins, el término de origen inglés "sharenting" es “la práctica de los padres de usar las redes sociales para comunicar abundante y detallada información sobre sus hijos”.

Según Nancy Jo Sales, autora del libro American Girls: Social Media and the Secret Life of Teenagers, el 92% de los menores en EE.UU. ya tiene una identidad digital a los dos años. ¿La privacidad de los menores es hoy un derecho perdido en las redes sociales?

Antes de cumplir cinco -dice la periodista- los padres de un menor suben un promedio de 1.000 fotos suyas a Instagram o Facebook. Antes de que esa niña o niño incluso se cree un perfil propio o clickee su primer “Me gusta” en Facebook, su cara y momentos más importantes de su vida ya fueron vistos por otros sin su consentimiento.

“Los padres son los vigilantes de las historias de sus hijos. Si terceras personas quieren compartir información de sus hijos, ellos tienen el derecho a no permitirlo. Pero cuando son los padres los que quieren compartir información de sus hijos, no hay quien cuide de esto”, explica Stacey Steinberg, experta en derecho en la Universidad de Florida, EE.UU., que lleva tres años investigando el sharenting.

En las redes no hay una línea clara de dónde terminan los derechos de los padres a compartir la experiencia de la crianza de sus hijos y el derecho a la privacidad que tienen los menores. Por este motivo, Steinberg propone crear una “campaña de salud pública” sobre el sharenting “por la falta actual de una guía disponible para los padres”.

La experta sugiere que se sigan dos máximas: la primera es “tener clara la política de privacidad de los sitios donde se comparten contenidos". Facebook permite especificar la audiencia de cada foto o post. Y la segunda es “configurar notificaciones como Google Alerts para que se les avise cuando el nombre de sus hijos aparece en sitos de Internet”.

Guía para compartir fotos de los hijos en las redes sociales

* Compartir información de los hijos puede no ser grave si se hace desde la cuenta de los adultos. El mayor riesgo pasa por crearles cuentas propias y postear desde ahí.

* Permitir a los hijos “vetar” información sobre ellos que no quieran que sus padres compartan.

*Asegurarse de que en las fotos que suban de sus hijos siempre estén vestidos.

* Siempre tener en mente “cómo se sentirían sus hijos el día de mañana cuando se enfrenten a un post sobre ellos que hicieron sus padres”.

¿Por qué cada vez más padres hacen sharenting? “Para muchos sus hijos son su mundo. Centralizan en ellos sus fuentes de interés y atención. Sus hijos los representan y de ahí esta modalidad de compartir cada uno de sus momentos”, afirma Marisa Russomando, psicóloga especialista en crianza y familia.

Según la psicóloga, los padres suelen tener una “mirada de ternura o comicidad” frente a fotos de sus hijos. “Pero hay escenas que tal vez sus protagonistas prefieran mantenerlas en el ámbito privado.”

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