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Macri, el principal perjudicado por el anuncio que sacudió el tablero como pocas veces

Guillermo "Memo" García Por Guillermo "Memo" García | 19 de Mayo de 2019

Otra vez marcó la cancha. Y se la marcó a todos. Sin excepciones. En pocos días dejó en claro que la iniciativa sigue siendo de ella. Primero, con la presentación de su libro Simplemente, el martes 7, cuando el tema central todavía era el acuerdo convocado por Mauricio Macri, ampliado a organizaciones gremiales y sociales y empresarios.

Después el martes, cuando visitó el Consejo Nacional del Partido Justicialista y se reunió con gobernadores e intendentes. Mientras tanto, en el medio, Juan Schiaretti logró un triunfo contundente y aniquilador en Córdoba y la Corte Suprema se transformó en la vedette ante la imprevista postergación del primer juicio en su contra.

Cristina Fernández no se las rebusca para hacer temblar el escenario político. No tiene necesidad. Sabe cómo hacerlo. Y sabe cómo pocos utilizar el hermetismo y casi como nadie, aplicar el factor sorpresa. Ayer anunció que será candidata a vicepresidente y Alberto Fernández, quien se ubicó en un lugar de privilegio cuando presentó su libro, como postulante a presidente.

La novedad, calificada como la noticia política más relevante de 2019, reconfigura el escenario nacional además de caer cómo una bomba en el Gobierno, en Alternativa Federal y en el propio kirchnerismo. Ella no será candidata a presidente. Entonces la pregunta del millón no es saber porque lo hizo sino para qué.

Con esta jugada, Cristina conserva de igual modo su caudal de votos porque quienes piden por ella no cambiarán de idea. Son votos garantizados. Y con Alberto Fernández -pese a su poco carisma, menor nivel de conocimiento y sin intención de voto hasta ayer- gana amplitud y dialogo serio y responsable con el resto del arco opositor. Es decir, apuesta a que la fórmula que integra superé su techo de votos alcanzando a indecisos o moderados. Pero este anuncio de Cristina obliga al Gobierno a cambiar su soñada y cómoda estrategia de polarización entre Macri y la expresidente.

Cristina obliga a barajar y dar de nuevo, apuntando con un candidato a presidente que no es ella, a ese 60 y pico por ciento de argentinos que todavía no decidió su voto. Porque si no surge esa opción real al voto decepcionado de Cambiemos, en una polarización va directo al binomio de los Fernández o bien ellos mismos pueden captarlos por mérito propio.

Para intentar completar este análisis resulta de suma importancia esperar la Convención de la Unión Cívica Radical prevista para el próximo 27 porque hay un sector que simpatiza por Roberto Lavagna. La inesperada maniobra de la expresidente profundiza la crisis de Cambiemos, golpeados por sucesivas derrotas electorales y el creciente rechazo al Gobierno.

Sin dudas que el más afectado con esto es Mauricio Macri, porque él se valía como candidato en la medida en que estuviese Cristina enfrente. Ahora se cayó el argumento principal.

Apenas explotó el tuit de la actual senadora, Marcos Peña -el verdadero y no al que en la gestión local de Cambiemos lo llaman por el mismo nombre no solo por sus desaciertos sino también por lo que genera puertas adentro del espacio- salió rápidamente a decir que la novedad sabatina no cambia los planes del Gobierno.

La primera apresurada medida fue buscar viralizar un audio en el que Alberto Fernández critica a Cristina. Pero en Cambiemos ni siquiera advirtieron que ese mensaje de voz beneficia al candidato a presidente porque lo diferencia de Cristina. Tampoco es un arma efectiva y de fácil aceptación en la gente de a pié si se pretende capitalizar archivos o antecedentes. Porque, por ejemplo, Carrió alguna vez dijo que Macri era su límite o del propio presidente prometiendo con bombos y platillos Pobreza 0 y control de la inflación, entre muchos otros.

Nadie resiste a un archivo. Ni uno. Por esa simple razón, no será productivo cuestionar a Alberto Fernández por alguna declaración antigua. El renunciamiento de Cristina es un sacudón que pone en sería cuestión la interpretación de Marcos Peña y/o del Gobierno de qué no pasó nada. Más bien puede pasar de todo.

La cuestión es descubrir los reflejos de Macri para responder tamaña propuesta de su antecesora. ¿Hasta dónde será posible sostener la tesis de un escenario político polarizado?

Tanto María Eugenia Vidal como Horacio Rodríguez Larreta atraviesan horas definitivas: deben decidir si rompen con Cambiemos para hacer una alianza con lo que queda de Alternativa Federal.

La jugada de Cristina revitaliza los esfuerzos de Alternativa Federal en la construcción de una oferta diferenciada y con pretensiones de convertirse en un proyecto con capacidad de sortear la grieta. Aunque se trata de un desenlace que si bien más incómoda al kirchnerismo, también a Macri, porque se abre un nuevo juego político de impacto aún impredecible.

La UCR pediría internas en Cambiemos -Martín Lousteau sería el candidato radical- mientras Marcos Peña se resiste de todas formas y maneras. La opción de Vidal como candidata para la Casa Rosada  es un intento válido para que Cambiemos recupere un horizonte de competitividad. Y no hacerlo, sosteniendo a Macri a capa y espada sería actuar con resignación.

En fin, muchas interpretaciones, numerosas conjeturas y renovados análisis de un sábado trascendente. Lo cierto es que el partido todavía no empezó y Cristina ya marcó la cancha varias veces.

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