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Por qué Macri puede ganar a pesar de la crisis

Mariano Confalonieri Por Mariano Confalonieri | 3 de Enero de 2019

Después de un año muy malo en materia económica, Mauricio Macri tomó nota -aconsejado por su entorno- de lo contraproducente que es generar demasiada expectativa en la sociedad, más aún si se había prometido mucho y no se logró nada.

“No queremos hacer más pronósticos”, se sinceró Macri durante un discurso a principios de diciembre. Había empezado la etapa de la comunicación negativa: si la gente no espera nada, con poco suele conformarse.

Esa será la estrategia de la Casa Rosada para encarar 2019, año electoral, tiempos de revalidación de títulos para el primer gobierno no peronista que termina su mandato desde Marcelo T. de Alvear. 

El macrismo viene sosteniendo hacia adentro que estos primeros años “malos” eran esperables. Y que, con cierta “estabilidad” antes de la elección, el líder del PRO podrá reelegir. Y puede ser cierto, porque es posible que los números no se muevan demasiado ni para arriba ni para abajo y que el “efecto rebote” se interprete como un crecimiento, cuando en realidad eso es el resultado de haber tocado fondo.

Los hechos indican que el elevado nivel de inflación es consecuencia de la mala praxis del propio macrismo. Sin embargo, cualquier reducción en esa variable podría ser vista como eficacia en la gestión pública. 

Si el dólar se mantiene en las bandas que el Banco Central puso de piso y techo también podrá ser aprovechado por el oficialismo como un hecho positivo, aunque en realidad sea consecuencia de una devaluación brutal en 2018 y del respaldo del FMI para impedir nuevas corridas.

Que la pobreza no crezca no es para festejar, porque el macrismo no solo no la bajó sino que la aumentó. Pero aún así con que no se mueva, el Gobierno podrá decir que “ahora sí” el camino es el correcto.

Que los sueldos recuperen aunque sea un poco de la brutal poda que sufrieron con la devaluación será visto como algo positivo, aunque no lo sea, porque en 2018 perdieron en algunos casos hasta un 20 por ciento. Mucho menos cuando las tarifas aumentaron hasta en un 1000 por ciento, lo que implica que, en rigor, los sueldos están en pesos y los servicios en dólares.

Pero como dicen los analistas políticos: las elecciones se ganan con expectativas. Y las expectativas de que lo que vendrá será igual o mejor no se generan necesariamente con crecimiento económico, sino con la idea de tranquilidad y futuro prometedor. Lo otro que necesita Macri es mantener dividida a la oposición, hasta ahora lo ha logrado con eficacia. 

El autor es Jefe de Redacción de Elintransigente.com donde fue publicada originalmente la columna

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