En un emotivo programa de "Pan y Circo" de Radio Más (106,7), Leo Velazco tuvo el privilegio de conversar con Héctor Ernesto Dinardo, un excombatiente de Malvinas que compartió su experiencia personal en un conflicto que dejó profundas cicatrices en la historia argentina. Con una voz cargada de recuerdos y emociones, Ernesto, un pergaminense que se lanzó a la defensa de su país, revivió aquellos momentos difíciles que lo marcaron para siempre.
A punto de conmemorarse 43 años del desembarco en Malvinas, Ernesto recordó el 1 de abril de 1982, un día que cambió su vida. Mientras estaba destinado en la séptima Brigada Aérea en Morón, se preparaba para la rutina diaria sin imaginar lo que se avecinaba. "Al día siguiente me enteré del desembarco, no tenía idea de todo lo que iba a suceder", afirmó con sinceridad, reflejando la confusión y la incertidumbre que acompañaron a muchos de sus compañeros.
Con el coraje que distingue a quienes se enfrentan a lo desconocido, decidió alzar la mano al escuchar que necesitaban voluntarios para ir a Malvinas, junto a otros casi 100 soldados. La desinformación y el deseo de cumplir con su deber los llevaron en un viaje que les deparaba serios peligros. "No levanté la mano porque supiera lo que nos esperaba, lo hicimos por lealtad y compañerismo", compartió, mostrando la camaradería entre los soldados.
Ernesto llegó a Malvinas el 9 de abril, un día que sería su cumpleaños y que se transformaría en un recuerdo amargo. Sus palabras describieron la cruda realidad que enfrentaron: el frío extremo, los vientos implacables y la vida en una trinchera, todo mientras la guerra comenzaba a desatar su furia. “La noche antes del primer ataque, solo quería sobrevivir, no pensaba en otra cosa”, contó, expresando el miedo que compartía con sus compañeros.
El relato se tornó trágico cuando recordó la primera ofensiva británica, y cómo un compañero perdió la vida. La incertidumbre y el dolor se convirtieron en su nueva realidad. "A veces me pregunto si los comandantes sabían lo que iba a pasar, pero nosotros solo recibíamos órdenes", reflexionó, conociendo el precio que muchos pagaron en la defensa de su país.
Cuando finalmente fueron capturados, la sensación fue compleja. "Por fin se terminó este calvario", admitió. Con esa frase, encapsuló la mezcla de alivio y tristeza, reconociendo que muchos de sus amigos no regresarían. Regresar al continente presentó un desafío diferente: la recepción de la sociedad, donde algunos valoraron el sacrificio, pero otros miraron con desprecio.
Ernesto compartió sus sentimientos sobre ese momento y habló de la falta de apoyo a los veteranos, revelando que la Fuerza Aérea "se olvidó" de sus propios soldados. Su valentía y sencillez marcaban cada palabra, mientras discutía la compleja relación con la dictadura y la guerra.
A pesar de los años, hay una parte de él que anhela regresar a Malvinas, a su trinchera, y enfrentar sus recuerdos de nuevo. "Es un lugar que no puedo volver a pisar sin un pasaporte", dijo con una mezcla de tristeza y deseo. Su historia no solo es un testimonio del pasado, sino también un llamado a seguir recordando y valorando el sacrificio de aquellos que, como él, defendieron su patria.
La conversación con Ernesto Dinardo no solo narra la historia de un hombre que enfrentó la guerra, sino que también permite entender la profunda humanidad detrás de cada soldado, recordándonos que en los conflictos, más allá de las pérdidas y los victorias, hay un ser humano que lucha por su país y por su vida.
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