La jugada de las candidaturas testimoniales, a la que el peronismo apeló en distintas elecciones, podría convertirse en un bumerán. Un sondeo de D'Alessio IROL / Berensztein midió el pulso social en la provincia de Buenos Aires y reveló que esta táctica genera un fuerte rechazo que podría traducirse en un voto castigo.
Según difundió Noticias Argentinas, el relevamiento encendió las alarmas dentro del frente “Fuerza Patria”, que lleva como candidatos testimoniales a la vicegobernadora Verónica Magario y al intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi.
A la pregunta “¿Está de acuerdo con que un funcionario que hoy ocupa un cargo ejecutivo sea candidato y, si gana, no asuma?”, el resultado fue categórico: un 50,2% se mostró muy en desacuerdo y otro 11,4% algo en desacuerdo. En total, el 61,6% de los encuestados rechazó la idea.
El apoyo fue mucho menor: apenas un 15,2% dijo estar muy de acuerdo y un 9,9% algo de acuerdo, lo que suma un 25,1%. Un 13,3% no supo o no quiso responder.
El rechazo atraviesa a todas las fuerzas políticas. Entre quienes votaron a Unión por la Patria en 2023, el 42% está en contra. Entre los electores de Juntos por el Cambio, la desaprobación trepa al 82%, y en el caso de La Libertad Avanza, al 75%.
El estudio, realizado sobre 1.157 casos en territorio bonaerense, deja en claro el riesgo de insistir con una estrategia que, según los propios números, choca con un electorado cada vez más crítico y menos tolerante con la dirigencia.
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