Se trata, sin duda, de una problemática que afecta el andamiaje político no solo de los municipios sino también de los ejecutivos hacia arriba. Sucede que, como quedó demostrado en algunas de los últimos comicios, el voto cada vez gana más carácter municipal y la proyección ascendente se consolida como punto de partida para seguir una misma línea política.
Los gobiernos locales cada vez son más fuertes. Y la exigencia hacia arriba es cada vez más grande. Las últimas declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, no fueron casuales. La mano derecha del gobernador Axel Kicillof aseguró durante una conferencia de prensa que “vamos a seguir insistiendo, como lo hemos hecho todo este tiempo, en la reelección de los intendentes”.
A su favor, es de los pocos que habla de frente sobre un tema que hasta los propios jefes comunales se excusan a la hora de contestar a micrófono abierto. “Impedir la reelección de una persona es proscriptivo, tiene carácter proscriptivo. Esa es mi posición y es la que se ha venido tomando, públicamente, por parte del gobierno, así que nosotros vamos a seguir insistiendo en la reelección de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, que, obviamente, eso sucede, siempre y cuando el pueblo los vuelva a reelegir, y los vuelve a reelegir porque tuvieron una buena gestión. Si no, no los reelige, como suele suceder”, cerró.
Los jefes comunales no detienen la rosca. Y muchos ya le hicieron saber a Kicillof su deseo de poder presentarse. Sin embargo, hacia adentro del peronismo hay un problema central: ni el kirchnerismo ni el Frente Renovador están a favor de la reelección indefinida.
Los motivos son claros. Ambas corrientes políticas cuentan con menor cantidad de jefes comunales a favor. En los hechos, aquellos que hoy responden a Kicillof casi triplican a la unión de intendentes del Frente Renovador y de La Cámpora. De ahí la necesidad de cortar con el envión de aquellos jefes comunales de larga data.
Y es por esto que, atentos a la puja que se viene por el control del PJ bonaerense, los intendentes ya quieren poner en la balanza las reelecciones indefinidas. Una forma de asegurarse por lo menos de parte del camporismo (el Frente Renovador es un partido aparte) la promesa de un acompañamiento legislativo.
Impacto en AMBA
La prohibición de volver a presentarse para aquellos jefes comunales que ya llevan dos mandatos consecutivos atraviesa a todas las fuerzas políticas. De los 82 intendentes, 52 pertenecen al peronismo, 17 a la UCR, 5 se referencian con LLA, 4 son vecinalistas y tres se referencian con el expresidente Mauricio Macri. Ninguno podrá presentarse en 2027.
Donde más se sentirá esta imposibilidad es en la región metropolitana de la provincia de Buenos Aires. Sucede que de los 35 municipios que la componen, 26 no tendrán chances de ir por un nuevo mandato. Muchos de ellos, pesos pesados de la política: de Jorge Ferraresi (Avellaneda) a Diego Valenzuela (Tres de Febrero) pasando por Mayra Mendoza (Quilmes), Fernando Espinoza (La Matanza), Mariel Fernández (Moreno) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), por nombrar solo algunos. Se trata del 75 por ciento de los actuales mandatarios.
De quienes no podrán presentarse se destacan Mario Secco (Ensenada), Ricardo Curutchet (Marcos Paz) y Mario Ishii (José C. Paz). Los tres jefes comunales del peronismo cuentan seis mandatos en su haber y llevan 22 años al frente de sus distritos. Los dos primeros de manera consecutiva, desde 2003, mientras que en el caso de Ishii, desde 1999, con un parate en 2011 cuando se postuló para gobernador.
Por el contrario, sí podrán participar de las elecciones: Gastón Granados (Ezeiza), Damián Selci (Hurlingham), Pablo Descalzo (Ituzaingó), Julio Alak (La Plata), Julián Álvarez (Lanús), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Ramón Lanús (San Isidro), Soledad Martínez (Vicente López) y quien se presente por Berazategui, donde el mes pasado falleció Juan José Mussi.