Columna de opinión

El ajuste y el límite argentino


04 de Marzo de 2026 | Marcelo Pacifico

Argentina no nació imperial. No tuvo Corte ni nobleza sedimentada como la que se consolidó en México y Perú, desde los imperios prehispánicos hasta los posteriores virreinatos de Nueva España y del Perú. No heredó jerarquías que enseñaran a aceptar el rango como destino.

Aquí hubo puerto, pampa abierta, mestizaje e inmigración masiva. Y nuestros admirados inmigrantes no vinieron a ocupar un lugar fijo: vinieron a progresar. A que sus hijos estuvieran mejor.

De esa experiencia surgió una clase media amplia y una convicción cultural profunda: nadie es más que nadie.

Esa cultura igualitaria tiene sus “costos”. En las sociedades con pasado imperial, la desigualdad puede formar parte del orden histórico. Aquí no. Aquí se la tolera sólo si es transitoria.

No existe la inequidad consentida como paisaje permanente.

Por eso gobernar es más difícil. La opinión pública pesa. La paciencia social es menor. El ajuste se comprende cuando corrige desorden y abusos, pero deja de ser aceptado cuando se percibe como cruel y estructural.

En una sociedad que no reconoce abolengos, la legitimidad no se hereda: se construye.

Eso exige sensibilidad y prudencia.

¿Las tiene este gobierno? ¿Las tendrá?

 

Marcelo Pacífico – (Abogado y ex Senador PBA)

 



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