Generales
Historia, Identidad, Futuro. Vanity Fair en la reapertura del Teatro San MartÃn
15 de Agosto de 2026 | MartÃn Batalla
“No estamos inaugurando solamente un edificio. Estamos recuperando una parte de nuestra identidad, de nuestra historia y de nuestro futuro”.
1. Movie Palace.
Como en Cantando bajo la lluvia, pero a la criolla, se vivió intensamente en la ciudad el pasado viernes, la reapertura del “histórico” edificio del Cine Teatro San Martín –tan esperada por los ansiosos que no saben cómo manejar sus emociones–, levantado en el céntrico solar que todos conocemos e inaugurado en 1958.
Salvado de convertirse en un gimnasio VIP, en un local de licuadoras o un boliche tenebroso –de ésos que suelen preferir los funcionarios de Habilitaciones y los adictos a cualquier desborde– su inmueble, uno de los últimos en ser erigido aquí para ser cine, se tenía ¡por milagro! aún en pie, a resguardo de los fideicomisos fiduciarios, muy de moda, muy neoliberales: tan afines ideológicamente a esta gestión municipal.
Líneas modernas y detalles constructivos –una garganta de iluminación y una vidriera, lejanamente inspiradas en el Gran Rex de Prebisch– hacían de ese “palacio” plebeyo del confort, un refugio ideal para ver películas con amigos o en familia, hasta que el tiempo y las videocaseteras hogareñas lo gastaron, y en los liberales noventa decayó en aterradoras discotecas, cuya sola evocación produce intenso escalofrío…
Pero no pensemos ahora en eso. Eran otros tiempos y hoy estamos bárbaros: reactivando todo con Martínez y sus Superamigos empresarios… Punto a favor, entonces. Historia. Identidad. Futuro. ¡Adelante!
2. Reopening Night.
Maestros del golpe de efecto calculado, los intrépidos financistas norteamericanos que tenemos por modelo, hubieran llamado a la gala del nuevo San Martín, reopening night. A secas.
Un poco más chambones (pero no menos efectistas), nuestros iluminados dirigentes hablan de “recuperar la identidad, la historia y el futuro” –no teníamos noticias de que, aparte de la vergüenza pública, habían perdido también eso–: para nosotros, para la posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en este recodo de la pampa. (Había un señor que se apellidaba Alfonsín que hacía erizar la piel cuando recitaba el preámbulo en sus actos de campaña. Era líder de un partido político que se llamaba Radical…).
Pero sigamos… Tenues lucecitas amarillas cruzan de vereda a vereda a todo lo largo del frontis del Teatro. Son pequeñas, casi de tipo cotillón, y no alcanzan para justificar –si se está flojo de papeles– el costo faraónico de la remodelación edilicia de la obra. Se precisarían otras boletas para eso. Desde luego. Pero a cambio han puesto música, hay mimos a quienes les sobran las palabras (como a todos), y un ambiente de festejo estimulante, que relaja las críticas adversas y anestesia a los eternos inconformes.
Unas pocas vallas tembleques, en el portal de ingreso, insinúan un desborde general que por suerte nunca ocurre; contra ellas se amontonan resignados –pero conociéndose mejor– curiosos y periodistas; periodistas y curiosas. De paso el pegoteo hace masa: abulta y da impresión subitánea de ciudadanía compacta, electora de Martínez (todos los que no alcanzaron para darle el triunfo en su última contienda). Es decir: de Identidad…
3. Red Carpet and Vanity Fair.
La selecta concurrencia se predispone a vivir un clima de fervor, resultante o de oír hablar al Intendente del próspero Futuro que aguarda a los pergaminenses condenados a un éxito perturbador, o de ver llegar a nuestros atareados dirigentes, sacando a los adorables concejales del oficialismo (más contentos que perro con dos colas; que Rotemberg con dos teatros), a quienes en este mundo nada podría inquietar en absoluto.
Los ediles de la oposición no vinieron (así de unidos estamos todos en esta viña del señor); el ex Intendente que compró el Teatro, también se reputó ausente sin aviso (no le llegó, por lo que sabemos, la tarjeta); y la simpática Pink Panther de campaña no se arriesgó a pescarse una influenza que pueda perjudicarla más que los dirigentes que secunda. ¡Ah!, el que sí vino es Carlos Rotemberg (¿no era más frívola Juanita Viale?).
El cuarto poder acreditado eleva sus celulares encendidos y apunta, à la sans façon,buscando radiografiar la “multitud” (el dron que compraron los de La Opinión no tiene aquí mucho que hacer y habrá que amortizarlo de otro modo). Casi todos hacen declaraciones enfáticas sin lograr justificar su excitación; expresan con orgullo espurio el espurio orgullo de pertenecer a esta ciudad; algunos parecen ya venir emocionados de sus casas. Por otra cosa, naturalmente. No por esto.
Hay red carpet y está la vernácula Vanity Fair que nos da sentido de algo: desfilan empresarios ostentosos (los que sostienen el diario oficialista y toda la gestión); caras reconocibles del jet set algo envejecidas; amigos del poder y otras figuritas difíciles del álbum de Panini. ¿No hubiera estado mejor que los presentes tuvieran que tener un mínimo de roce cultural? ¿Nadie pensó en invitar a personalidades destacadas del ámbito teatral de esta ciudad? ¿O acaso cuando inauguren el estadio van a convocar a artistas, dramaturgos y bibliotecarios?
El espectador objetivo y perspicaz comienza poco a poco a comprender cómo late intensamente la auténtica Identidad de esta ciudad: una capacidad innata para la exhibición gratuita, insustancial; tropezadas declaraciones expresivas contra un telón verbal sin ideas claras; ningún valor atendible fuera de la textura de las ropas y del brillo incandescente del make-up. Pura superficie. Superficie pura. Pose, sonrisita y flash. ¡Y adentro!
4. Formal speech.
Ante la reapertura de una sala, los yanquis, siempre tan pragmáticos, hubieran encendido sus potentes reflectores, echado a andar las cámaras y los micrófonos, y soltado a rodar por sus alfombras a sus más conocidas celebridades planetarias. Acá eso faltó. Seamos honestos.
Conscientes del brillo ligero con que seducen, no hubiesen sin embargo ido tan lejos como el osadísimo Martínez y su equipo de Titanes, cuyos límites, lo podemos mensurar por sus palabras, es la misma bóveda terrena: el techo celestial que cubre el orbe… “Hoy es uno de esos días que queda para siempre en la historia de Pergamino”, comenzó –autoconvenciéndose– con ánimo de conquistador adelantado.
“Después de muchos años, volveremos a abrir las puertas del Teatro San Martín”, continuó, al mando de un obvio discurso protocolar (llamémosle así, para hacer más rápido), carente de imaginación alguna y lleno de clichés, que ni siquiera hubiera hecho falta que escribiera (ni menos que leyera) con tanta deliberada aplicación. Hubiera sido lo mismo que improvisara algunas otras obviedades al tuntún.
Y como si hacer las cosas fuera tan sencillo cual nombrarlas adánicamente detrás de una tarima, sintiéndose un creador bíblico automático, salvaguarda empresarial de la cultura, aseguró: “No estamos inaugurando solamente un edificio. Estamos recuperando una parte de nuestra identidad, de nuestra historia y de nuestro futuro”. ¿Recuperar el futuro? ¿De verdad este señor piensa que es ése el ritmo de la Historia con mayúsculas? ¿Que corre parejo con la pobreza elemental de sus ideas; con las inconvincentes palabras que profiere?
Pero y como si se tratara de una obrita literaria de la que no habría que perder un solo punto y coma, el diario más longevo de la plaza reprodujo por entero la alocución en una nota. Ahora estamos a la espera de que Antonela Rocuzzo convierta al Intendente en bestseller planetario. Ya La Opinión nos va a avisar, quedémonos tranquilos…
5. Ribbon-cutting.
Ya dijimos que no hay –como en un estreno californiano de la costa oeste– reflectores que barran la fachada y recorran, con sus haces de luz intermitentes, la renovada vidriera de la sala. Pero en cambio, una flota de autos antiguos que no pega con nada, aporta un marco incongruente capaz de seducir a los que abriguen modestas pretensiones o resulten fácilmente impresionables por un golpe imprevisible del pasado. Historia e Identidad. Acá Futuro no.
¡Corte de cintas! ¡Vamos con los protagonistas! Se suman Rosa Tulio (por la Fundación que se hará cargo de la gestión del San Martín); Paula Bustos (diputada provincial y dentista; declaró a la prensa que vamos a ser “una ciudad modelo en la región” [¡!]); otra vez el próspero empresario pergaminense Carlos Rotemberg (nacido en capital) y el Intendente, que ya estaba allí (que siempre está), al otro lado de la cuerda.
Tulio comparte el “tironeo” (de la cinta) con Martínez, salteándose que éste dijo que desea que nunca más esta ciudad esté bajo la órbita de un partido peronista. Elegante y etérea –toute en blanc: ¿para mejor contrastar con la tiniebla que ha rodeado a la ejecución de obra?–, actúa su papel como una dama a quien no tocan las invectivas de un necio contrincante. Consciente de que el precio de la administración le impone pasar por alto algunas cosas, con más cálculo que avenencia, tira de la cinta patria y olvida resquemores. Futuro. Identidad.
6. Media reactions.
Las repercusiones mediáticas no se hacen esperar. Los de La Opinión hablaron de una emotiva ceremonia, escribieron que esta gestión está transformando la ciudad, y exageraron su esfuerzo empresarial de la cultura, vinculándolo al desarrollo del turismo, la gastronomía y la hotelería (sic). ¡Lo que se llama unos verdaderos visionarios! Para ellos, como para Martínez, el Teatro tendrá principalmente efectos comerciales. Lo artístico, lo educativo, lo sociocultural va y viene. Lo que importa –antes que nada– es el negocio. ¡Clink! ¡Caja!
Pero lo que adrede callaron fue más grave. Porque se trató de los reclamos de distintos sectores ciudadanos por conocer los números a que ascendió el costo de la obra, y en especial de las denuncias que los gremios educacionales realizaron en relación con el uso indebido del dinero del Fondo Educativo, desviado de la atención de las Escuelas del distrito, hacia las perentorias necesidades de reapertura de la sala.
Por adolecer de toda formación en la materia, no podemos pronunciarnos sobre los trabajos de remodelación y equipamiento; menos, y por carecer de los guarismos que se piden, medirlos en relación con los costos asumidos. Lo que en cambio parece siempre respetable es suscribir la necesidad de transparentar el modo en que se han manejado rentas públicas, como adherir al justo reclamo de los sindicatos a propósito de los recursos específicos que han sido arrebatados.
Es indudable que las intencionadas palabras del jefe comunal, dirigidas en principio a un público indiscriminado, encubrían –tras ese interlocutor adivinable– a los verdaderos destinatarios del mensaje: los miembros de la comunidad educativa que le toca la puerta y le reclama. “Siempre entendimos que invertir en cultura es invertir en educación, en identidad y en calidad de vida”, les dijo el Intendente.
“Nada de esto tendría sentido si no fuera para que lo disfruten los pergaminenses. Queremos que este teatro esté lleno de vida, (…) de chicos que vengan por primera vez a una función, de familias que vengan a encontrarse con este lugar y de generaciones que hagan suyo este espacio”, subrayó, ya en cuerda demagógica. ¿Puede justificarse así que el dinero de ese Fondo se haya destinado a fines adyacentes y no a las instituciones escolares?
Es probable que Martínez, con convencimiento obtuso, crea que cuando los chicos de la ciudad van a la Escuela, lo hacen en su condición de pertinaces bonaerenses (y en tal caso a cargo de Axel Kicillof), pero que, y al acudir a su Teatro, reivindican, por la gracia del espíritu de Hechos, su legitimidad de los nacidos en esta “ciudad crecida entre maizales”. ¿No es infame concebir que los derechos de la gente (de chicos en edad escolar, en este caso) descansen en políticos rastreros que desatienden lo humano para cuidar de negociados?
7. Coda.
El Futuro no puede recobrarse; se imagina. Se recupera lo que está perdido o a punto de perderse; aquello que ha quedado atrás o se ha olvidado. Pero lo que hay de aquí en más –y hacia adelante– se sueña, se proyecta y se construye. Entre todos y con el concurso de los más, incluso con los adversarios ideológicos (sobre todo con los adversarios ideológicos).
La Historia –no un antojadizo Intendente de provincia– nos enseña que en la constitución de Identidades, la intervención de alguna alteridad resulta siempre indispensable: que cuanto más plural es la negociación, que cuanto más se atiende a las necesidades de los otros, tanto más legítima es la conformación de lo propio que resulta.
Porque es esperable que las construcciones colectivas se enriquezcan con el aporte divergente y acaben por dar forma a una comunidad; que a fuerza de repetirse y con el tiempo, diseñen en nuestro ADN cultural aquello que solemos llamar Identidades: eso que por lo general define lo común, y que no puede instalarse de prepo en ningún ecosistema social imaginable.
¿Es que puede haber sentido de comunidad (de común unidad: de iguales), cuando, por resguardar un interés, se lesionan los derechos de los otros; cuando relego a los chicos de la escuela para favorecer a quienes pueden pagar tickets, al costo de sacrificar el bienestar de aquéllos? ¿Cómo garantizar que todos hagan propio el San Martín, si digo –como ha dicho nuestro insigne Pastor de Hombres– que 400 empleados municipales en la calle representan, aproximadamente, dos teatros más por año en la ciudad? ¿A quién puede representar esa política brutal?
Sólo él y Carlos Rotemberg –el más pergaminense de nosotros nacido en capital– pueden creer (junto a sus empresarios radiantes, sus incomparables concejales y el diario oficialista), que los imaginarios y las Identidades culturales se miden por lotes de ladrillos, por cucharadas de cemento y por metro cuadrado construido…
Si todavía no recibís las notificaciones de PRIMERA PLANA, mandanos un Whatsapp al 2477.506005 con la palabra ALTA y pasaráas a formar parte de nuestra base de datos. ¿Más fácil? Hacé click en el siguiente enlace https://wa.link/3b57du.
Las más leidas

Polémica por la ecuación del Municipio: el recorte de 400 empleados como equivalente a dos Teatros San MartÃn

Estafa millonaria a un jubilado de Acevedo: le sacaron un crédito por 18 millones a través de una videollamada

Ricardo Mollo fue declarado Ciudadano Ilustre de Pergamino: "Es muy lindo volver a este lugar donde venÃa con mis viejos al cine"

Paro por tiempo indeterminado en Pardo S.A. tras el avance de licencias forzadas y denuncias de vaciamiento

Polémica en el Concejo por la venta de camiones compactadores y cuestionamientos a una empresa contratista
También te puede interesar

Pergamino: cerró una planta de reciclaje, 59 familias quedaron sin trabajo y reclaman respuestas al Municipio
La Cooperativa de Recuperadores Urbanos de Pergamino volvió a reclamar respuestas al Municipio por el cierre de la planta de reciclaje, una situación que, según denunciaron, continúa sin una solución concreta a ocho meses del inicio de 2026. Mónica Stancovich, referente de la cooperativa, afirmó que los trabajadores no volvieron a

Cianobacterias: alerta naranja en 17 municipios bonaerenses por riesgo en el agua
La Provincia de Buenos Aires emitió una alerta naranja por la presencia de cianobacterias en distintos puntos del territorio bonaerense y advirtió sobre un potencial riesgo para la salud. En total, 17 municipios se encuentran actualmente bajo este nivel de alerta, de acuerdo con el Sistema de Alerta Temprana por Cianobacterias. Los distritos alcanzados son Alberti,

El Gobierno evalúa usar un fondo de Anses para impulsar los créditos hipotecarios
El Gobierno avanza en la búsqueda de nuevas herramientas para dinamizar el mercado de créditos hipotecarios y, en ese marco, evalúa un mecanismo que involucra al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para dar más previsibilidad al fondeo de los bancos. Al
