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La ciencia explicó por qué nos excitan tanto los besos

Además de la excitación sexual, los besos provocan otro tipo de reacciones psicoemocionales.

La primavera es la estación del amor y es una etapa en la que algunas relaciones de pareja comienzan y para ellos los besos son de suma importancia, sobre todo los románticos que están relacionados con la liberación de hormonas como la oxitocina, las endorfinas y la dopamina.

Así lo indicó un estudio de la Universidad de Oxford, investigación que indica que la liberación hormonal que producen los besos está ligada a una reducción de los niveles de cortisol, una hormona que el cuerpo humano produce ante una situación de estrés. Por su parte, Sonia García, psicóloga y sexóloga clínica española, confirma que cuando dos personas se besan se incrementan los niveles de oxitocina, hormona que se activa ante otras situaciones de interacción erótica y proporciona sensación de mayor vínculo con la pareja y tranquilidad.

Los besos deben formar parte de la rutina diaria de una pareja. (Foto: Adobe Stock)

“Asimismo se produce un aumento de los niveles de dopamina, que se trata de un neurotransmisor relacionado con la sensación de euforia o subidón que se experimenta al besar a alguien, así como con la sensación de placer y deseo. También aumentan los niveles de cortisol, la conocida hormona del estrés, lo que induce un incremento de la energía y el deseo sexual en la persona que besa”, explica la experta.

“El beso es una demostración afectiva que, según sea la persona con quien lo intercambiemos, producirá unos efectos u otros en nuestro organismo”, dijo la sexóloga clínica, a la vez que indicó que las sensaciones y el nivel de excitación que provocan los besos son distintos en función de la persona que nos da el beso y el lugar: no es lo mismo un beso apasionado en los labios por parte de una pareja que un beso en la frente de un familiar o amigo. “La clave está en la intención que adjudicamos a dicho beso, el vínculo con la persona y, en el caso de la pareja, la fantasía asociada al significado del beso. Si hablamos dentro de un contexto de pareja, un beso en la boca puede provocar excitación debido a que el hecho de besar estimula nuestro cerebro al producirse la liberación de diferentes sustancias”, señaló.

Cuál es la función del beso

Según el citado estudio realizado en Reino Unido en 594 mujeres y 308 hombres entre 18 y 63 años, los besos románticos durante las relaciones sexuales ayudan a “evaluar la idoneidad de la pareja, mediar los sentimientos de apego entre los individuos que forman la pareja y facilitar la excitación e iniciar las relaciones sexuales”.

Desde un punto de vista científico, esta investigación sostiene que los principales roles de los besos románticos son la elección de la pareja y el vínculo afectivo entre ambos individuos. Al respecto, García explicó que, “además de la excitación sexual, los besos provocan otro tipo de reacciones psicoemocionales como la sensación de mayor vínculo con la pareja, mayor energía, sensación de bienestar y calma y deseo de afianzar más la relación”.

Para García, los besos que sí tienen una intencionalidad erótica son una muestra afectiva que debe identificar como una práctica sexual más, igual que el sexo oral o el coito. “Cuando a los besos se les da la consideración de mal llamado preliminar se le está infravalorando y restando capacidad de disfrute. Es más, hay personas que pueden experimentar un orgasmo con un beso sin necesidad de estimular físicamente ninguna parte más de su cuerpo”, advierte la psicóloga y recuerda la importancia de darle a los besos un lugar principal dentro de las relaciones sexuales.

Qué reacciones causan los besos

En cuanto a la intervención de los besos en el aumento de los niveles de excitación, según García, la respuesta se produce en el cuerpo humano cuando existen una intención erótica o sexual: “Esto significa que el cuerpo empezará a experimentar los cambios biológicamente esperables dentro de un estado de excitación”. Los cambios a los que se refiere esta experta son: mayor circulación sanguínea en la zona genital, piel erizada, aceleración en el corazón, incremento de la frecuencia respiratoria, aparición de tensión muscular y aumento de la sudoración.

“Si el beso produce una reacción negativa lo que ocurrirá probablemente es que ese beso termine cuanto antes y se muestre rechazo a repetirlo, de modo que se evitará volver a besar y seguir besando en ese momento”, subraya García, quien añadió que, cuando un beso no es deseado, el cuerpo activa una respuesta de aversión o malestar que, en vez de producir excitación, causará incomodidad, rechazo o incluso asco.

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