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¿Cómo afectan las tecnologías al cerebro de los niños y jóvenes?

Patricia Raimundo Por Patricia Raimundo | 23 de Mayo de 2018

El cerebro, como cualquier sistema de procesamiento de información, es un dispositivo con capacidades limitadas, sobre todo en la de procesar una cantidad de información por unidad de tiempo en el presente.

Así, en nuestro cerebro se forman dos cuellos de botella: uno es la atención (cuando tenemos dos fuentes de información suficientemente complejas, la eficiencia de una decae como consecuencia de la otra); y la otra, la llamada “memoria de trabajo” (el espacio mental en que retenemos la información hasta hacer algo con ella). Esta última tiene una capacidad finita en los seres humanos y es extremadamente susceptible a las interferencias. Cuando se intenta llevar a cabo dos tareas demandantes al mismo tiempo la información se cruza y se producen muchos errores. Las neurociencias han  aportado el concepto  de “alternancia continuada de atención, esto es lo que ocurre cuando el cerebro dedica minutos o segundos a tareas diversas (multitareas), lo cual genera la no realización óptima de ninguna con alteración en el foco de la atención. El proceso que cambia rápidamente el foco de atención bloquea la memoria de trabajo (working memory).

¿Qué ocurre en niños y adolescentes con hiperestimulación, escuchando música, contestando más de dos grupos de whatsapps, mirando su facebook, etc.?, disminuye la atención, la memoria de trabajo, la capacidad de centrarse en un objetivo, así como genera dificultad en la vida de relación humana, forma de expresarse, empatía, mayor aislamiento social, estrés y ansiedad.

Existe un consenso  en el que la eficacia del manejo del tiempo obedece a cierta organización y rutina. La clave está en poder poner límite  entre tareas importantes y ociosas. Para descansar, es mejor salir a caminar, respirar profundo, cambiar de actividad o hacer una tarea menos demandante. Además de volvernos eficientes en lo inmediato, estas actividades alternativas pueden, al retomar la tarea inicial, traer ideas o aproximaciones novedosas que mejoren el largo plazo. Existen elementos a tener en cuenta como que el cerebro sigue desarrollándose hasta la segunda década de vida.

El lóbulo frontal, que contiene circuitos claves para habilidades cognitivas de alto orden como el juicio, el control ejecutivo y la regulación emocional, es de las últimas áreas en desarrollarse de forma completa. Durante este período, el cerebro es sumamente adaptativo e influenciable por el ambiente. La tecnología suele ser buena para los procesos cognitivos de los niños si se usa con buen juicio y autocontrol, lo cual lo debemos hacer los adultos ya que los niños y adolescentes no pueden por sí solos.

A diferencia de otras revoluciones tecnológicas, la de la “tecnología social” implica nunca estar solos y nunca estar aburridos. La socióloga Sherry Turkle del MIT describe esto como “la intolerancia a la soledad”. Esto implica estar desatentos a las personas que tenemos alrededor para conectarnos con el mundo virtual. Turkle considera que esto quita la oportunidad de aprender a mantener conversaciones, a tener un momento de introspección sin un artefacto electrónico y sin que eso genere ansiedad. Según la socióloga, esta tecnología, que nos ofrece la posibilidad de no aburrirnos nunca puede hacernos menos tolerantes a establecer relaciones duraderas.

En una era de dispersión y aislamiento para padres y educadores el reto será estimular la atención para que recuperemos la capacidad de concentrarnos , de reflexionar, mejorar la memoria de trabajo, clave para almacenar y reflexionar acerca de los datos obtenidos, a fin que en la vida adulta puedan enfocarse y concentrarse en lo que realmente desean, en el humano la atención se desarrolla en la corteza prefrontal, como también  la voluntad, el autocontrol y la planificación, pero para su desarrollo se requiere el estímulo adecuado.

Desde el punto de vista del funcionamiento cerebral, estamos capacitados para realizar muchas tareas, por supuesto, pero debemos focalizarnos en hacer una de estas por vez. Tener muchas cosas para hacer y hacerlas una por vez (que es lo recomendable) no es lo mismo que intentar hacer varias cosas al mismo tiempo. La multitarea tiene un costo cognitivo alto. Aquellos que realizan  multitarea son  propensas a 'quedarse pegadas' a estímulos irrelevantes y a distraerse fácilmente.

La tecnología no es mala, lo malo es no saber usarla en forma adecuada, entendiendo que nada reemplaza nuestra humanidad, para relacionarnos con otros, el ocio para crear, el tiempo para valorarlo , los proyectos y metas para seguirlos sin perdernos en el camino.

La autora es Especialista en psiquiatría y psicología clínica. MP 62951 MN 158734