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COVID-19: El ejercicio y tu inmunidad van de la mano

Rubén Oscar Luján Salas Por Rubén Oscar Luján Salas | 4 de Junio de 2021

Para mantenerte saludable, necesitas que el cuerpo esté listo para combatir a los virus, a las bacterias o a otros microorganismos. En caso de ser necesario, también debes estar lo suficientemente fuerte como para enfrentarse  alguna enfermedad.  Para eso cuentas con un buen aliado: el ejercicio diario.

La función de tu sistema inmunológico es defender al cuerpo de las infecciones y para eso necesita estar fuerte. ¿Querés saber cómo pódes ayudar a tu “protector personal”? Si realizas actividad física se mantendrá en buena forma y listo para dar la batalla.

Si salís a dar una caminata, andas en bicicleta con continuidad o asistís a una clase de aeróbicos no sólo se mueve tu cuerpo sino que estás poniendo en marcha una serie de mecanismos que actúan en tu defensa. No se sabe exactamente cómo el ejercicio incrementa tus defensas ante ciertas enfermedades, pero los investigadores mencionan varias posibilidades, a saber:

- La actividad física ayuda a desalojar las bacterias de los pulmones, reduciendo así las probabilidades de que contraigas un resfrió, una gripe u otro tipo de enfermedad contagiosa que se transmita por el aire. Además, como la actividad aumenta la cantidad de líquido que expulsas a través del sudor y de la orina, sacas del cuerpo una mayor cantidad de células potencialmente cancerígenas (es decir, que pueden causar cáncer).

-Con el ejercicio, los anticuerpos y los glóbulos blancos (que son los “soldados” que participan en la defensa del cuerpo atacando a los virus, a las bacterias y a otros microorganismos) se mueven por el cuerpo a mayor velocidad. El aumento en la tasa de la circulación sanguínea también estimula la secreción de hormonas que alertan a las células del sistema inmune de la presencia de cuerpos extraños (los virus y bacterias que pueden enfermarte).

-Al moverte, subes la temperatura corporal, permitiendo que el organismo pueda combatir las infecciones de manera más eficiente.

¿Has notado que durante períodos de estrés estás más propenso a enfermarte?  Entre sus muchos beneficios, el ejercicio reduce también la secreción de hormonas relacionadas con el estrés (el cortisol), lo que aumenta tu capacidad de defenderte ante una posible enfermedad.

Pero ¿Cuidado con los excesos? La moderación es la clave de muchas cosas, y el ejercicio no es la excepción. Si te excedes en la cantidad de ejercicio que realizas de manera prolongada, agotando al organismo en cada sesión, en lugar de estimular tus defensas puedes lograr el efecto contrario.  Las sesiones demasiado largas e intensas en el gimnasio (de 90 minutos o más), o correr o trotar distancias largas puede reducir los niveles de glóbulos blancos en la sangre y estimular la secreción de hormonas relacionadas con el estrés, dejando a tu organismo más debilitado y vulnerable.

Por eso, lo ideal es el término medio. Para obtener el mayor beneficio del ejercicio, lo ideal es tener una rutina establecida y continua de ejercicio moderado. ¿Querés algunos ejemplos? Veamos:

-Caminatas de 20 a 30 minutos todos los días.

-Una sesión de ejercicios aeróbicos de 2 a 3 veces a la semana en el gimnasio (si tienes una bicicleta fija en casa, puedes hacer los ejercicios en la comodidad de tu propio hogar)

- Practicar tu deporte favorito regularmente cada semana (un partido de tenis, nadar, jugar golf, o al baloncesto, etcétera)

- Andar en bicicleta varias veces a la semana

- Si no tenés ningún impedimento de salud, fija la meta de realizar por lo menos 3 horas de ejercicio aeróbico a la semana, en combinación con ejercicios de resistencia o fuerza (2 veces a la semana como mínimo).

- Siempre en lugar seguro, con todas las medidas de seguridad COVID-19, de manera individual o en pareja pero con la distancia lateral de 1,50 metros, si o si con barbijo que tanto caminando, como pedaleando recreativamente se puede usar; no molesta. No olvidemos que el virus que nos afecta en la actualidad es aeróbico por excelencia.

¿Y si no te sentís bien? Un paseo puede hacerte sentir mejor cuando estás tenso y sin energía, pero: ¿Te conviene ejercitarte cuando no te sientes bien? Siempre que los síntomas sean ligeros y “del cuello hacia arriba” (como la nariz tapada o un dolor de garganta ligero), el ejercicio moderado (como una caminata) podría hacerte sentir mejor, pero sí te duele el cuerpo, tenés fiebre o mucho cansancio, entonces es mejor que descanses. Así el cuerpo invierte toda su energía en recuperarse.

Tenés en tus manos la capacidad de ayudar a tu sistema de defensas a funcionar de manera más rápida y efectiva manteniendo una rutina de ejercicios con la mayor frecuencia que tu estilo de vida te permita. Y para que funcione mejor todavía, combínala con una dieta saludable y equilibrada, descanso adecuado, elimina el estrés, evita la sobrecarga laboral, sumar emociones positivas y decile adiós a cualquier sustancia que pueda perjudicar al organismo como el tabaco y el exceso de alcohol y más en estos tiempos.

A cuidarse y hacer actividad física controlada: El remedio más sano, económico y al alcance de todos.

*El autor es profesor de Educación Física y exdirector de Deportes de la Municipalidad de Pergamino

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