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Larga vida a la farsa y la hipocresía

Carlos Otegui Por Carlos Otegui | 5 de Agosto de 2018

¿Cuántas veces en los últimos años escuchamos y/o leímos que Argentina tiene potencial para alimentar a 400 millones de personas? Productores agropecuarios, empresarios alimentarios, funcionarios, etc., se llenan la boca de palabras grandilocuentes que a los pocos minutos se desvanecen cuando cualquier sujeto social recorre algunas calles del país, y constata que ese potencial está lejos de cristalizarse en la rutina cotidiana.

Una verdad de Perogrullo reseña que Pergamino es actor fundamental de la zona núcleo. Por ende, ¿cuántas millones de bocas se podrían alimentar a partir de la producción que aquí se genera? Sin embargo, el estudio anual de Osam y la Filial local de la Asociación Argentina de Pediatría nos reseña, fríamente, que el bajo peso orilla el 7,7% y la desnutrición, el 5,5%. O sea, que un 12% de menores pergaminenses no ingieren nutrientes suficientes para llevar una vida que los parámetros científicos establecen como normal.

De acuerdo al Censo 2010, el Partido de Pergamino tiene 105.000 habitantes. Hay algo que no cierra. ¿Cómo una región con potencial para alimentar a millones de terráqueos, no puede asegurar un sustento elemental, básico y cotidiano a un puñado de niños, niñas y preadolescentes? ¿Serán mil, dos mil, cinco mil? Un universo insignificante para la fastuosidad y exuberancia enquistada en la cifra millonaria.

El enciclopedismo sacará a relucir sus mejores argumentos dialécticos y didácticos para ilustrar las barrabasadas que genera el hombre. Los políticos del color que usted prefiera, responsabilizarán a sus antecesores. Los productores y empresarios le echarán la culpa a la coyuntura. Y la sociedad en su conjunto se encargará de poner cara de preocupada por unos minutos, exclamar “¡Qué horror!”, para enseguida (des)enchufarse en el día a día de la TV, el celular, Netflix o el cafecito con los amigos y amigas.

Lo concreto es que el 10% de los menores de Pergamino no se alimenta como lo establecen los parámetros sanitarios básicos. Esto promueve retrasos individuales y colectivos, desarrollo intelectual insuficiente. Y pone en riesgo eventual la vida de los subalimentados. Y mientras nos cuentan de estas cifras infames, nuestros dirigentes siguen sosteniendo que Argentina en general y Pergamino en particular, tienen asegurados los roles protagónicos como supermercado del Mundo. Larga vida a la farsa y la hipocresía.

El autor es Periodista. Conductor del programa "Más Vale Tarde" por Radio UNO

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