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Por qué las mujeres tienen un cerebro que está mucho mejor preparado para lo que la época necesita

Gastón Morales, director y fundador de AHA! (Ideas+Personas), consultora especializada en neurociencias aplicadas a management, negocios y desarrollo personal, habló de la biología del cerebro del hombre y el de la mujer y dijo que hay varias estructuras del cerebro femenino que hacen que esté mejor preparado para el liderazgo que hoy se necesita.

Durante su exposición en el encuentro Mujeres Líderes, organizado por LA NACION, Morales se refirió primero a un mito relacionado con el tamaño del cerebro. "Existe una idea según la cual el tamaño implica inteligencia y el cerebro del hombre es entre un 8% y un 13% más grande, en promedio, que el de la mujer. Pero lo que lo hace más pesado es la cantidad de agua y grasa, la cantidad de neuronas es idéntica", explicó, y dio un ejemplo: mientras que el cerebro promedio de un ser humano pesa 1350 gramos, el de Einstein pesaba 1230.

En cuanto a los coeficientes de inteligencia, según Morales, hombres y mujeres logran resultados similares, pero de distintas formas. "Las mujeres usan 10 veces más la materia blanca en los circuitos neuronales asociados a la inteligencia y los hombres seis veces más la materia gris. ¿Qué es la materia gris? El núcleo de la neurona donde se procesa la información. En cambio, la materia blanca son las capas de mielina que recubren el axón por el cual las neuronas mandan información. Esta mielina, esta parte de materia blanca, está asociada, no tanto a tareas de localización como es la materia gris, sino a tareas de integración y de asimilación de información. Esto es muy relevante para el liderazgo del tono de época actual. Es una de las características que más buscamos y más trabajamos a la hora de definir un líder con características vanguardistas, moderno", afirmó.

"Hoy estamos con mucho foco puesto en la asimilación de los datos del contexto, la combinación de información que aparentemente no tiene relación y finalmente la integración de toda esa información para poder lograr un mejor delivery creativo, para aumentar nuestra capacidad de acción efectiva", agregó.

En cuanto al cortex prefrontal, dijo que las mujeres tienen un mayor control cortical, que permite una mayor regulación emocional. Por otro lado, dijo que el cerebro de la mujer tiene mayor conectividad interhemisférica, es decir, que hay una mayor cantidad de puentes entre el hemisferio izquierdo -vinculado al pensamiento analítico y lógico- y el hemisferio derecho, asociado a la intuición y la emocionalidad.

"Esto es muy interesante también porque esta capacidad de conectar arenas de los dos hemisferios hace que las mujeres tengan un camino más fácil para la integración de miradas. Esa es una de las claves del liderazgo actual reemplazar la crítica por la curiosidad, poder integrar distintos puntos de vista y no tener una postura de juez que está evaluando a alguien que piensa distinto como que tiene un problemita que resolver", añadió.

Otra parte del cerebro llamada giro recto, asociada a la cognición social -qué tan fino uno es para leer el entorno social-, es un 10% más grande en el cerebro de la mujer, mientras que la parte del cortex singulado anterior, que ayuda a sopesar opciones, también es mayor y más activa en el cerebro femenino. En cuanto a la corteza temporal, que tiene que ver con la recepción y producción del lenguaje, su tamaño es un 18% mayor en el cerebro de la mujer.

Por otro lado, la ínsula y el cerebro límbico que se asocian con la intuición y la empatía, respectivamente, también son más activos en el cerebro femenino e investigaciones recientes señalan que el cerebro masculino envejece peor que el femenino y que las startups más exitosas tienen una mayor participación de mujeres que las que fracasan.

"Hay muchas dimensiones que nos permiten aseverar que las mujeres tienen un cerebro que está mucho mejor preparado para el tipo del liderazgo que el tono de época necesita. Desde mi humilde mirada, hoy veo que las decisiones más valientes son tomadas por mujeres", cerró.

Brecha de género. Desafiar la cultura para generar cambios reales

Para Jorgelina Albano, las mujeres que entran al mundo laboral lo hacen bajo reglas que ya fueron definidas hace tiempo, normas creadas "por un sistema cultural, que se llama androcéntrico y patriarcal". Y aunque cada vez se están desarrollando más acciones para transformar el entorno, la situación no está cambiando demasiado porque se ataca solo la punta del iceberg y no su base: la cultura.

Durante el evento, la fundadora y CEO de Alabadas.com y Humanin Haus, indicó cuáles son los conceptos que no son efectivos a la hora de profundizar el problema desde la perspectiva de género y la diversidad.

En primer lugar, Albano hizo hincapié en el concepto de femenino y masculino y cómo el binomio no es más que una construcción cultural, que está basado en las expectativas que se tienen respecto al comportamiento de acuerdo "a los genitales con los que las personas nacieron".

"Muchas veces escuchamos hablar sobre el liderazgo femenino relacionado a las mujeres. Sin embargo, los varones también pueden liderar de una manera femenina. El problema de esta construcción cultural es que el sistema cultural en el que vivimos es androcéntrico, esto quiere decir en la voz y el poder de lo masculino, donde las reglas que se diseñaron en el mundo del trabajo se hicieron a partir de esta construcción. Masculino, como una construcción relacionada casi siempre al varón, con reglas a las que las mujeres, cuando llegamos, entramos un poquito incómodas", explicó.

En segundo lugar, Albano desmitificó la creencia de que el cerebro del varón y la mujer son diferentes. Citando el trabajo de la neuróloga Gina Rippon, remarcó que "no hay ninguna diferencia cerebral que se reduzca al género" y aseguró que el mayor descubrimiento en los últimos 40 años fue que los factores que cambian al cerebro son la cultura y la independencia financiera.

Respecto de la ley de cupo femenino, afirmó que la normativa "no mata a la meritocracia, se lo muestra". En ese sentido, indicó que Francia, el país que tiene una mayor cantidad de mujeres en su directorio (44%), también tiene una reglamentación de cupos. "¿A alguien se le ocurre pensar que estas mujeres que están sentadas en esos sillones no han acumulado los méritos necesarios para estar allí? La ley de cupos es, de cierta forma, una imposición. Pero también es un fantástico acelerador", manifestó.

Yendo más en detalle en cuanto a la meritocracia, Albano consideró que, si bien el concepto supone "que las personas más calificadas ocupan los lugares de mayor jerarquía", a la hora de aplicarlo a las mujeres "no tuvimos ni tenemos todavía igualdad de oportunidades en el mundo y, por más esfuerzo que hagamos, no llegamos a ocupar lugares de liderazgo".

De acuerdo con un informe del The World Economic Forum (WEF), todavía faltan 257 años para cerrar la brecha económica de género y de oportunidades. Además, desde que comenzó la pandemia, por cada 100 hombres que fueron ascendidos a lugares de dirigencia solo 85 mujeres fueron promovidas y, si se trata de mujeres de color, la cifra se reduce a 50.

Siguiendo con el estudio WEF, un tercio de las mujeres que tienen hijos considera dejar su trabajo o reducir sus aspiraciones profesionales debido al Covid-19 y es 1,5 veces más probable que una mujer líder considere reducir sus responsabilidades laborales en su mismo rol a causa de la pandemia. "Esto tiene que ver con los estereotipos de género y que aún persiste esta cultura androcéntrica", insistió Albano.

Por otra parte, el cuarto concepto al que apuntó es que el debate de género no solo le corresponde a las mujeres, sino también a los hombres. Para la especialista, el mundo "tal como lo conocemos llegó a un límite", por lo que todos los actores deben formar parte de la discusión para generar una transformación real.

"Los varones tienen que poder integrarse a esta conversación y quiero invitarlos a escuchar de manera empática a todas estas mujeres que hoy están acá y que tienen a su alrededor, porque es importante que, entre todos, iniciemos una gran transformación cultural", agregó.

Para concluir su exposición, Albano invitó a los líderes empresariales a hacerse una serie de preguntas. "¿Somos conscientes de la desigualdad de género y de las causas profundas que la provocan? ¿Es un valor para nosotros la diversidad? ¿Vemos a las personas como seres integrales, que tienen una vida además del trabajo? ¿Cómo tenemos definido, bajo qué paradigmas, los rasgos que rigen la meritocracia? ¿Cuánto estamos dispuestos a invertir? ¿Cómo vamos a redefinir los rasgos meritocráticos desde la perspectiva de género y de diversidad?".

"Si somos capaces de dar respuesta a estas preguntas, vamos a ser capaces de empezar a desafiar la cultura actual y generar un mundo un poco más amigable. Los sesgos inconscientes del género son la manera más rápida de trabajar este cambio cultural. Es importante que los grandes líderes, expresados en mujeres y varones, lleven este cambio de mindset, de creencias profundas. Más mujeres es necesario, pero insuficiente para cambiar las condiciones, porque el problema reside en esta base del iceberg, que es la cultura", finalizó.

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