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28 de junio: no hablemos de privilegio

Paulina Emma Gaetán Por Paulina Emma Gaetán | 28 de Junio de 2020

Hoy 28 de Junio es el Día del Orgullo LGBT porque en esa fecha se conmemoran los disturbios de Stonewall (Nueva York, EEUU) en 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual.

Ese día hubo una redada policial en el pub Stonewall Inn en un barrio de Nueva York. Como respuesta, surgieron de forma espontánea diversas revueltas y manifestaciones violentas que pretendían protestar contra un sistema que perseguía a los homosexuales.

Estos disturbios, junto con otros hechos que ocurrieron posteriormente, son considerados como las primeras muestras de lucha del colectivo homosexual en Estados Unidos y en el mundo. Y se consideran los precedentes de las marchas del Orgullo.

Pero la idea no es dar una clase de  historia, eso debe depender de la necesidad personal de cada uno.

Si quiero aprovechar esta fecha para visibilizar la situación por la que el colectivo trans-travesti está  atravesando en la actualidad. Porque no puedo seguir mirando hacia otro lado, debo usar mi voz para agregar un granito de arena al logro de un  cambio social necesario.

Nuestro país es pionero en aprobar leyes de avanzada como fueron la Ley de Matrimonio Igualitario y la Ley de Identidad de Género, pero no alcanza, no nos podemos quedar solo en el festejo de esos logros.

NOS ESTAN MATANDO!!! Debemos  dejar de naturalizar la violencia hacia el colectivo travesti-trans. Los comentarios ofensivos y discriminatorios que vive el colectivo en las redes sociales suben de manera vehemente. En lo que va del año llevamos 35 compañeras muertas que equivalen a 35 travesticidios. Naturalizar los comentarios violentos en las redes  es avalar la violencia machista ejercida por una sociedad opresora  y patriarcal. Los discursos hegemónicos siempre buscan la no participación. Si yo no tengo participación tengo dominación y si tengo dominación excluyo a quien quiero porque no voy a tener ningún foco de resistencia.

El travesticidio/transfemicidio es la expresión más visible y final de una cadena de violencias estructurales que responden a un sistema cultural, social, político y económico vertebrado por la división binaria excluyente entre los géneros.

El travesticidio/transfemicidio es el extremo de un continuum de violencias que comienza con la expulsión del hogar, la exclusión del sistema educativo, del sistema sanitario y del mercado laboral, la iniciación temprana en la prostitución/el trabajo sexual, el riesgo permanente de contagio de enfermedades de transmisión sexual, la criminalización, la estigmatización social, la patologización, la persecución y la violencia policial. Esta trama de violencias constituye el espacio de experiencia de travestis y mujeres trans y se espeja en su menguado horizonte de expectativas.

En lo personal NO puedo hablar de privilegio, yo no soy una privilegiada. Soy una mujer que tiene acceso a: una obra social, un trabajo digno, una profesión, una familia, pero corro el mismo peligro que todas mis compañeras. Yo debo usar todas mis herramientas para alzar mi voz y visibilizar las violencias que atraviesan el colectivo trans-travesti.  Yo no estoy exenta, estoy obligada moralmente a pedir con furia tolerancia y respeto por todes, porque somos sujetas de derechos, somos sujetas políticas y por lo tanto, debemos ser tomadas en cuenta,  porque como decía nuestra recordada activista Diana Sacayan: "Debemos demostrar que las personas travestis también podemos disputar espacios de toma de decisiones y por otro lado demostrar que estamos preparadas para la gestión".

Hoy el colectivo trans-travesti es víctima de una violencia estructural que las atraviesa con vehemencia. El 96 % de las travestis-trans viven de la prostitución, siendo este el único modo de supervivencia. Esta pandemia convirtió al colectivo en la  población más afectada y vulnerable. La emergencia alimentaria se lleva adelante gracias a muchísimas ONG y asociaciones civiles que reparten bolsas de mercadería cada quince días, pero me pregunto… ¿es suficiente?

Ser travesti- trans pobre es denigrante, degradante y deteriora la calidad de vida. Las compañeras mueren en la miseria y en las manos deshumanizantes de los varones.

Y es imposible no traer a colación la historia que hace unos días, algunos medios, hicieron visible. Una compañera travesti rosarina se encontraba  detenida hacia un mes, acusada de incumplir dos veces el aislamiento social preventivo y obligatorio.

Hacia  fines de marzo pasado tuvo como imputado a un empresario gastronómico que violó 15 veces el aislamiento. Roberto Dutra pagó una fianza de un millón de pesos y no estuvo más de dos días preso. La causa se cerró hace casi un mes con una probation en la que se lo instó a donar raciones de alimentos de su firma y 200 mil pesos para salud pública. Algo similar ocurrió con Gustavo Nardelli, directivo de Vicentin, que fue demorado en su yate por Prefectura Naval, navegando en el Paraná. Tampoco quedó preso. Pero nuestra compañera no corrió la misma suerte: era trava y pobre.

Es en este caso, se deja en evidencia  los privilegios de la heterosexualidad. La heterosexualidad es violenta y  en consecuencia la heterosexualidad como modo de vida y sexualidad, es OBLIGATORIA, justamente, porque se impone como un régimen político-sexual transversal a las clases sociales, las culturas y etnias, razas, edades y épocas.

Como sociedad debemos dejar de darle la espalda a esta situación aberrante a la  que, aun en este siglo con leyes de avanzada, el colectivo sigue padeciendo en carne viva.

Pero el cambio social, no solo es misión de un montón de activistas que unimos nuestras voces con fuerza; sino que también es una misión de todes como ciudadanos. Desaprender lo aprendido para mirar con otra perspectiva a lo diverso.

Hoy 28 de Junio no solo abrazamos nuestra bandera de colores, sino que pedimos el reconocimiento que aún nos siguen negando. Hoy pedimos con ímpetu la aprobación del Cupo Laboral Trans como Ley Nacional y la Ley de reparación histórica a las compañeras que sufrieron la violencia estatal por su identidad de género durante la dictadura en la Argentina.

Hoy 28 de Junio es un día para levantar con fuerza nuestra bandera pero también para concientizar y promover un cambio que todavía nos sigue costando la vida.

La autora es Trabajadora Social y Activista Trans.

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