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A un mes del asesinato de su madre, las hijas de Vanesa Martínez también perdieron a su padre

Al otro día de haberse cumplido un mes del asesinato de Vanesa Martínez en el barrio Cruz Roja, sus hijas también perdieron al padre: Roberto Krispien, "Gumer", como lo conocían todos, fue hallado sin vida dentro de la vivienda que supo compartir con la familia, aunque desde el crimen ya no residían allí.

Fueron las propias hijas de Krispien las que lo encontraron dentro de la casa, donde fueron a buscarlo porque no regresaba. Todo indica que él mismo se quitó la vida y la autopsia lo confirmará este viernes por la tarde. Lo encontraron ahorcado. Tenía 33 años.

Pasadas las 22.00, "Gumer" les dijo a sus hijas que iba hasta la casa donde vivían con Vanesa Martínez y de donde se fueron tras el asesinato. Las nenas quedaron en la casa de sus abuelos, pero como su padre tardaba en regresar, fueron a buscarlo.

Gumer les había dicho que iba a ver a Restituto, un anciano que vive en el mismo terreno, en un precario ranchito, y de quien la familia de Vanesa Martínez solía ocuparse. Sin embargo, lo que hizo fue entrar a la casa abandonada donde compartió la vida matrimonial con su esposa hasta que la asesinaron.

Las hijas de Krispien fueron a buscarlo y se encontraron, en la oscuridad, con la puerta cerrada con candado desde el lado de adentro. Lograron forzarla y, al ingresar, alumbraron con las linternas de sus celulares en busca de su padre hasta que lo hallaron sin vida.

Mario Martínez, hermano de Vanesa, fue a intentar socorrerlo luego de que las niñas dieron aviso del hallazgo. Sin embargo, no pudo reanimarlo. De inmediato convocaron a una ambulancia y a la policía, que trabajó en el lugar hasta pasadas las 2.00 de la mañana, cuando se llevaron el cuerpo a la morgue.

Las hijas de Vanesa Martínez y Rodolfo "Gumer" Krispien quedaron bajo la guarda de la familia Martínez. El mismo jueves por la noche fueron asistidas por el personal del Servicio Local que sigue su caso y este viernes volvían a entrevistarse con las psicólogas.

Desde las escuelas 501 y 3, donde concurren, las docentes se pusieron en contacto de inmediato con la familia para colaborar en la asistencia y contención de las niñas, que en un mes perdieron a su padre y a su madre en circunstancias violentas y con ellas como testigos.

Quienes conocían a "Gumer", trabajador portuario, aseguran que era un hombre tranquilo y callado. "Psicológicamente no estaba bien ese chico", aseguraron en el barrio. "La muerte de Vanesa le hizo muy mal", agregaron.

Foto de tapa: El Diario

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