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Cuando el dolor pega dos veces: el técnico de emergencias que se encontró con su amigo en la urgencia y tuvo un desenlace fatal

Luciano Loreto, trabajador del SAME, asistió a Ignacio "Nacho" Cueto, quien ayer falleció de un paro cardiorrespiratorio en Avenida Alsina y Monteagudo, pese a los esfuerzos desarrollados en el lugar, donde sufrió una descompensación mientras conducía

A las 16:10 hs. sonó el teléfono del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME). La voz del otro lado le pidió al radioperador una ambulancia urgente en la esquina de Avenida Alsina y Monteagudo.

A los 3 minutos, la unidad estaba en el lugar, con el dato que se trataba de un Código Rojo, un evento con un caso de Accidente Cerebrovascular. Pero la emergencia era por un paro cardiorrespiratorio.

En la ambulancia llegaron Luciano Loreto, técnico en emergencias y la médica, María Eugenia Gennaro.

La escena era dramática y desesperante. Una Renault Trafic blanca, detenida en el medio de la Avenida y un hombre tendido sobre la cinta asfáltica a la par, recibiendo maniobras de reanimación de parte del bombero, Pablo Darder, quien se encontraba en cercanías cuando el conductor se descompensó.    

Se pidió apoyo porque se trataba de un paro cardiorrespiratorio, que lo prestó una ambulancia y personal de Medicar y a los pocos minutos llegó al sector el coordinador del SAME, Federico Sibilia.

En ese momento crítico fue Luciano Loreto, quien inició las tareas de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y desplegó el Desfibrilador Externo Automático (DEA).  Cuando miró a la cara al hombre de la emergencia comprobó que se trataba de un amigo: Ignacio “Nacho” Cueto, de 51 años. Un conocido y apreciado vecino.

“Recién ahí, cuando le miré la cara, me dí cuenta que era un querido amigo. Una persona que quería mucho y conocía de toda la vida”, señaló el trabajador del SAME a PRIMERA PLANA.

El esfuerzo de Luciano Loreto por reanimar a su amigo fue conmovedor. La sensación en ese momento, en plena calle, era que buscaba pasarle pulso para que reaccionara. Todo lo que un ser humano podía hacer sobre el cuerpo del paciente, ese técnico de emergencias lo hacía de una manera muy especial a la vista de todos hasta que los médicos le dijeron que ya nada más podía practicarse. “Nacho” Cueto había fallecido.

Loreto se paró, se alejó del cuerpo y guardó los elementos utilizados en la unidad móvil. La chomba color verde flúo del SAME se había desteñido en verde militar, producto de la sudoración. Se dirigió al habitáculo de la ambulancia y estalló en llanto. Casi incontrolable.

“Lucho” no había podido lograr el propósito de reanimar a su amigo, con quien se encontró ayer por última vez tratando de “sacarlo” del paro cardiorrespiratorio.      

“Uno intenta siempre ser lo más profesional posible, sin salirme del protocolo hasta que los médicos decidieron dejar de trabajar porque estaba fallecido”, dijo “Lucho” Loreto, quien al mismo tiempo aclaró que “soy un ser humano. Tengo emociones y me quiebro, aunque trató de no demostrarlo”.

El técnico de emergencias, que además es conductor profesional de ambulancias, dijo que “me encerré en la ambulancia y me largué a llorar. No pude evitar lo personal por sobre lo profesional. En este caso no lo pude hacer” mientras la médica le repitió: “Hicimos todo lo posible”.

El SAME es el primer servicio de emergencias de la ciudad que brinda atención médica de calidad y a tiempo en casos de accidentes o urgencias en la vía pública. “Tratamos de ser todos los días lo más profesional posible, capacitarnos, contener a la gente”, remarcó.

Ser parte del SAME Pergamino es mucho más que irrumpir y salvar vidas. Es lidiar con las experiencias más singulares y desafiantes. “Vivimos estás situaciones todos los días” y “a veces nos da mucha bronca porque de algún lado la gente habla sin saber, criticando o sin conocer los protocolos; molesta mucho cuando se habla de lo que no sabe”, admitió Loreto PRIMERA PLANA.

“Da mucha impotencia recibir cuestionamientos cuando hacemos todo por salvar una vida. A veces se puede y otras no. El equipo médico es súper-profesional, siempre dispuesto”, destacó. “Igual, la gente no tiene porqué saber todo lo que nos pasa, pero sí debe saber que el equipo del SAME hace todo lo humanamente posible siempre”, agregó.  

Luciano “Lucho” Loreto, consternado por el fallecimiento de su amigo, a quien le tocó asistir en la urgencia, subrayó que “mi día ideal hubiese sido salvar a mi amigo, a una persona que quería mucho y ayudar a una familia. Es parte de nuestro trabajo y esta vez me tocó a mí”.

Anoche, mientras seguía de Guardia, afirmó que “estamos preparados para salir por un accidente, un parto, un sospechoso de COVID-19 o un dolor de muela. Es lo que elegimos y lo que amamos. Todos los que estamos trabajando acá amamos lo que hacemos, subirnos a una ambulancia y salir para tratar de ayudar. Y también somos humanos, con empatía por las personas aunque no las conozcamos”. Y con profundo dolor por partida doble en la jornada de ayer, donde Luciano Loreto se quedó sin su amigo: Ignacio “Nacho” Cueto, un querido vecino de la ciudad, cuyo deceso impactó a todos por la sorpresa del hecho y lo inesperado de la noticia.

La novedad sacudió a los muchos amigos y numerosos conocidos y las muestras de cariño y dolor se expresaron en las redes sociales.

“Nacho” recolectó un sin fin de amigos, por su forma de ser, por ese carisma de amiguero y entrador y las muestras de acompañamiento a su familia así lo reflejan.

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