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En Pergamino el Peronismo será transformador o no será

Juan Pablo Ramos Por Juan Pablo Ramos | 2 de Noviembre de 2018

El Peronismo nace como el instrumento político del campo nacional y popular para cambiar la historia. Y en su primera etapa lo hizo, consolidando la soberanía nacional, promoviendo la industrialización y, sobre todo, reorganizando el país en torno del principio rector de la Justicia Social. Por eso fueron las y los trabajadores su columna vertebral, porque nadie puede cambiar la historia si no cuenta con los sectores más dinámicos de la sociedad para hacerlo.

Y desde entonces sabemos que el Peronismo será eso o no será nada. Aquel Peronismo de Perón, impregnado por la infinita sensibilidad social de Evita y por su empuje sin límites, cambió definitivamente la vida de muchos argentinos y argentinas. No fue sólo la mejora del salario mediante la lucha de un movimiento sindical organizado y fuerte. Fue también la protección de una legislación laboral avanzada y de un sistema de seguridad social que universalizó la jubilación y estableció asignaciones especiales para cada momento importante en la vida de cada trabajador y trabajadora, como en el casamiento, el nacimiento, la mantención de hijos, la escolaridad, entre otros, y fueron la vivienda propia, el turismo social, la mejor educación pública y la posibilidad de acceso a la Universidad de los hijos de la clase obrera que pudo devolverle al Pueblo lo que le fue negado durante décadas.

Por eso, aquel Peronismo se aseguró la pertenencia, el apoyo militante y la fidelidad electoral de los humildes -y de los trabajadores en particular- durante 70 años. Pese a las dictaduras, a la represión, a los bombardeos y a los fusilamientos. Y pese también a las desviaciones de algunos de sus propios cuadros dirigentes, como Menem en los ‘90 y tantos otros que olvidaron su razón de ser y fueron funcionales a los intereses de los enemigos del Pueblo o se pasaron directamente a las filas de nuestros adversarios. Sin embargo, bastó que llegaran Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández para que el Pueblo se sintiera convocado una vez más durante 12 años.


Este repaso de lo que significa este gran Movimiento transformador para el pueblo nos hace dar cuenta de que hace años no podemos ser una alternativa de poder para nuestros ciudadanos y ser un punto de inflexión de los sectores medios y humildes de nuestra ciudad. A la falta clara de una conducción en Pergamino que abra espacios en donde debatir ideas, proyectos, programas o de pensar entre compañeros y compañeras lo mejor para nuestra ciudad lo mas sano es que lo suplante lo colectivo y la unidad. 

Es por ello que las organizaciones sociales, en este caso nuestra organización, en conjunto con otras organizaciones sociales, gremiales y políticas, con total humildad y esfuerzo hemos sabido construir caminos en este último tiempo de organización y lucha para poder enfrentar las políticas de ajuste de este gobierno.

Creemos y estamos convencidos que los cambios se dan de abajo hacia arriba y no a la inversa, que sin el protagonismo de las y los trabajadores ninguna reforma puede ser real, que sin la voz de todos los sectores toda discusión y toda representación queda trunca y que sin el poder popular toda alternancia queda en un mero maquillaje.
Jamás en estos años pensaron que todxs, hasta el más humilde de los peronistas, tenemos el derecho a ser escuchados.

Creemos fuertemente en la unidad, no solo en la calle, sino en los diferentes ámbitos de la política para ser una oposición amplia a la hora de defender los intereses de los y las pergaminenses, estamos convencidos que en esa unidad no sobra nadie, pero también creemos firmemente que las representaciones de esa unidad a futuro, deben ser aquellos o aquellas que mejor representen la etapa y la coyuntura.

En todos estos años nos queda la sensación de escasez que deja siempre el vaso medio lleno. El sabor agridulce del progreso insuficiente y del fracaso relativo agravado por una tendencia al auto-elogio incondicional emergente de la soberbia de unos y la adulación de otros. De todos modos, nuestra misión y nuestro deber están muy claros, tenemos la obligación de imaginar un futuro distinto. Y ese futuro implica, necesariamente, la transformación estructural que no se hizo. Recuperar lo perdido no basta, porque lo que hay que asegurar es el respeto a la dignidad de la condición humana de nuestro Pueblo, incluidos los millones de hombres, mujeres y niños que hoy están siendo excluidos de la posibilidad de tener una vida digna.

Para ser una mejor ciudad, una mejor provincia y un mejor país debemos construir una unidad que nos conduzca a ser una alternativa y no una foto, nuestro deber es ser la expresión de nuestro pueblo. 

Porque el Peronismo será transformador o no será.

*El autor es Responsable Político Movimiento Evita Pergamino

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