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    28 de Mayo de 2020
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La vieja política que se resiste a desaparecer

Guillermo "Memo" García Por Guillermo "Memo" García | 15 de Mayo de 2020

El capítulo inicial cuenta que un fiscal investiga a un exintendente y político fuerte de la Provincia de Buenos Aires y a su hijo, que es actual jefe comunal -pero además hay otro hijo que hoy es legislador bonaerense-.

La Justicia Federal quiere saber porque existe un patrimonio desmedido en una familia que vive de la política desde hace muchos años.

Es una causa que se inició en 2018 y prácticamente no había tenido avances desde entonces, donde la Cámara Federal de Rosario ordenó que la pesquisa quede en el Fuero Federal y no pase al provincial, tal como pedía la familia investigada.

A fines de febrero, la Justicia ordenó 31 allanamientos simultáneos en distintos inmuebles de la familia investigada por presunto lavado de activos y enriquecimiento ilícito.

La causa, desde entonces, tiene alcance nacional, pero no está muy lejos de Pergamino. La historia se escribe en la vecina ciudad de San Nicolás y tiene como principal protagonista a la familia Passaglia.   

En algún momento, el programa de América 24, GPS, que conduce Rolando Graña, expuso la enorme fortuna de Ismael Passaglia y enumeró miles de hectáreas de campos, propiedades inmobiliarias, un crecimiento patrimonial exponencial y muchísimos negociados turbios. O sea, fortunas personales que se cuentan en millones de dólares.

Los Passaglia tienen el control de San Nicolás y una buena parte de la Segunda Sección Electoral. Ismael fue concejal; diputado provincial; presidente de la Cámara de Diputados bonaerense; ministro de Salud durante la gestión del ahora canciller Felipe Solá; y en 2011 ganó la intendencia con el Frente para la Victoria. Con el mismo espacio político fue reelecto en 2015, pero al año siguiente pegó el garrochazo a Cambiemos, en una alianza con la gobernadora María Eugenia Vidal y quedó al frente del Instituto de la Vivienda.

Esa jugada fuera de serie valió tres puntos y no uno. Porque su hijo Manuel asumió como intendente de San Nicolás y como parte del acuerdo su otro hijo, Santiago, en las elecciones legislativa de 2017, formó parte de la lista de diputados provinciales por la Segunda Sección, razón por la cual en la actualidad tiene una banca en la Cámara Baja.

Ismael Passaglia comenzó su carrera política como subsecretario del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, en 1989. Y desde ese momento siempre ocupó cargos de relevancia en la función pública.

La investigación es impulsada por el fiscal Matías Felipe Di Lello, el mismo que le pidió a la jueza Federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, que le dicte un embargo por 8 millones de pesos, en una causa en la que se investiga la compra de un departamento en Miami con fondos sospechados, al intendente de Vicente López, Jorge Macri. Y la magistrada hizo lugar.

Ayer, el intendente Manuel Passaglia presentó una denuncia contra Di Lello por violar las medidas sanitarias y lo acusa de un mal accionar, que puso en riesgo la salud de los nicoleños, como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Vuelta de página.

VER NOTA RELACIONADA: Manuel Passaglia denunció al fiscal Di Lello por poner en riesgo la salud de los nicoleños

Será la Justicia quien deberá expedirse sobre la conducta del fiscal Federal. Sin dudas. Y sin vueltas. La misma Justicia que tiene idéntica obligación sobre la acusación de Di Lello hacía la familia Passaglia.

Lo que no deja de llamar la atención es la denuncia del dirigente político sobre el funcionario judicial a poco más de un par de meses de los allanamientos que se difundieron en los medios más importantes del país.  

Es difícil no dejar de razonar que en la política argentina poco cambiaron las prácticas y las formas. Porque esos viejos vicios de los arribistas multipartidos de buscar imponer condiciones para beneficio o conveniencia son moneda corriente. Son muy grandes los círculos que se dibujan a contramano de los discursos de la “nueva política”.

Puede alegarse que nada es nuevo. Porque el revanchismo es un término usado desde los años 1870, pero hoy, la vieja política, el ejercicio de un poder dominante, con sus correspondientes cuotas de oscuridad y remiso a los controles, mantiene toda su vigencia.

Lo grave es que las características de la forma contemporánea de hacer política, lejos de servir de freno, impulsan los vicios necesariamente inherentes al ejercicio del poder.

El autor es periodista, jefe de redacción de PRIMERA PLANA

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