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Mi propio South American Rally Race, el periodismo también tiene un desafío

La tercera etapa, tal como se preveía, fue muy dura por su extensión y por la dureza de los caminos. Los locales con suerte dispar al final del día en Santa María, Catamarca

Fue domingo, pero no lo sabía. Es la verdad, en el mundo South American Rally Race los días no tienen 24 horas, son un continuo que se dirime en acciones. Los días son antes de una etapa o después de la otra, o antes del control de paso o después de cuando volvimos para algún lugar, o cuando pudimos darnos un baño o cuando no fue así. Los siete de la semana no existen aquí, porque las horas son cosas que faltan siempre.
Así y todo el despertador sonó cuando debía, o en realidad podría haber esperado unas horas más porque cuando apoyamos la cabeza en algo que parecía una almohada, un grupo ruidoso de mecánicos chilenos estaba en otro día que no sabemos cuál sería pero que parecía de las 2 de la tarde o algo así. Metieron batifondo pleno hasta que no quedó otra que volver a desarmar el campamento para volver a encontrarnos con la siempre magnífica ruta 40 para unir Tinogasta con Santa María, casi 350 kilómetros, menos de 300 de especial ya que una parte se recortó por ríos crecidos.
Todos suponían que la de hoy era de las más duras, complejas y exigentes del SARR 2021 y los competidores deberían administrar de manera óptima tanto el elemento mecánico como el físico. Arrancaron con un tramito corto en cercanías de Tinogasta. Luego en enlace se fueron hasta “Cerro Negro” donde comenzó el siguiente tramo. Esa zona desértica se hizo sentir en los ojos ardidos pero lo contrarrestamos con el paisaje, pasamos por Londres donde unos gauchos de a caballo arreaban una res a la vieja usanza y recaímos en Belén un clásico dakariano, donde nos tomaron la fiebre y al parecer estábamos bien. Desde allí el recorrido fue junto a ríos secos, nos preparábamos a seguir subiendo hasta Pie de Médano y de ahí al arribo definitivo a Santa María. Pero no.
Vimos pasar a los primeros por El Eje, y Joaquín Debelujh abriendo caminos hacía un trabajo bueno y lógico, porque aquí en SARR andar adelante no siempre es lo mejor que te puede pasar. Allí estábamos y como sabíamos que en ese punto la espera iba a ser larga, el mecánico con el que viajo decidió subir a un pequeño cerro. Lo hizo valientemente y una vez en la cima le entraron una caterva de mensajes que no habían llegado en los últimos 130 kilómetros de cero señal. Allí comprobamos que después de largar en el CP2 Marcelo Montagna había sufrido un problema mecánico grave y que no podría seguir. Desazón, tristeza, angustia de no saber.
Desandamos el camino y al llegar al punto que antes estaba plagado de equipos, ahora sólo era desértica soledad en una ruta vacía. Hicimos un viraje para salir del camino y en una milésima de segundo la arena se había tragado la mitad de nuestras ruedas. Los intentos de salir fueron nulos siempre empeorando. Manos a la arena, piedras, ramas, transpiración, más arena, olor a embrague quemado, angustia de no poder.
Más de 40 minutos al rayo de sol viendo el entierro, sintiendo la impotencia de una doble complicación mientras los remolinos seguían jugando como de risa por lo nuestro hasta que en la inmensidad, de la nada un pequeño punto perdido se fue agigantando como la esperanza misma. Agigantando como un camión lechero que sin dudar se detuvo a ayudar a los incautos derrotados. Una tirada voló la cincha, la segunda también, y la tercera, creo que también la cuarta y la garganta llena de arena como el resto del cuerpo quería romper en llanto hasta que el milagro (de las seis ruedas motrices de la bestia) se produjo.
Las huellas del esfuerzo quedaron en la cinta asfáltica y el alivio de volver a lo que teníamos que hacer nos dio el coraje para encarar a campo traviesa como lo habían hecho antes los que sabían. Y allí subimos unos metros para finalmente encontrar a Marcelo, intacto y con la moto maltrecha, al rayo del sol en la intemperie, junto a otros que habían tenido la misma suerte –toda mala-. Los demás andaban desandando caminos a fondo y nosotros allí sin saber si habría un mañana.

Emprendimos el regreso a los lugares ya pasados, agotados, sucios, casi vencidos pero el rider levantó al decir “mañana largo de nuevo y si no arreglo lo haré desde Salta”. Estos tipos tienen esas cosas que los más comunes nunca vamos a poder entender, por eso hacen lo que hacen.
Mientras todo esto sucedía las motos llegaban al vivac, nos informábamos que Jerónimo Maté tenía problemas y nos adentrábamos en pensamientos oscuros mientras el imponente Aconquija nos venía a decir que nuestro sufrimiento era así de minúsculo.
Joaquín terminaba la etapa quinto detrás de Diego Llanos, Santiago Micheloud, Julian Kozac y Puchi Ontiveros; en la general cedía 18 minutos, 49 segundos quedando tercero de Micheloud y Ontiveros.
Jerónimo Maté navegando a Hugo Goya se clasificaba 28º perdiendo algo más de 5 horas, pero así y todo sostenía el  cuarto puesto en la general detrás de Yacopini-Yacopini; Bobadilla-Dibatista;y Castro-López.
No fue un día normal, claro está, por momentos sentí que fue malo, por momentos que podría haber sido muchísimo peor. Pero siempre hay que quedarse con lo bueno, todos están en el vivac, todos está sanos, Marcelo Montagne descubrió que el problema que parecía dejarlo fuera de posibilidades era “solamente” una tuerca del piñón que se salió y ya está con ganas de volver a despertar. Lo vimos llegar a Jerónimo con el auto funcionando y además desde Palo Negro hasta el ingreso demarcado en Belén hasta el vivac una gran cantidad de público vivó a los que arribaban de una forma tan afectuosa que sirvió para borrar de un  plumazo todo lo que podría estar mal. Chicos, y grandes con carteles, banderas y gritos manifestando una alegría contagiosa que nos guardamos en nuestros corazones para cuando el despertador nos diga que nuevamente es tiempo de salir, en este caso rumbo a Salta donde terminará la primera parte de una carrera que todavía… no comenzó.
* El autor es uno de los conductores de Kairós y corresponsal de RADIO MAS (FM 106.7) y PRIMERA PLANA en el South American Rally Race 2021                                                                     

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