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La insólita historia que une la dictadura militar en Pergamino y la actualidad de un club de fútbol alemán

El relato en primera persona le pertenece a Pablo Pérez, un argentino de 46 años que dirige las inferiores del Der Eisenbahner Sportverein (ESV) en Friburgo. Fanático del club de sus amores, Rosario Central, logró que el club alemán renuncie a sus colores para convertirlo en Auriazul.

El ESV Friburgo es un club alemán ubicado en una ciudad de 200 mil habitantes, su camiseta es roja y negra. O era.

Cuando era chico, Pablo Pérez y su mamá tuvieron que migrar de Pergamino porque su papá, Carlos Gerardo Pérez, fue uno de los 22 desaparecidos por la última dictadura militar de nuestra ciudad. Carlos tenía 21 años y un fuerte compromiso con el trabajo social en los barrios más humildes de Pergamino, fue así que se inició junto a otros jóvenes en el grupo Emmanuel, que funcionaba en la parroquia San Vicente de Paúl. Su tarea era ayudar, asistir y acompañar a las familias de los barrios más pobres de la ciudad. Por su carácter y por sus dotes de líder era muy estimado. Hoy tendría 65 años.

Luego de 33 años de larga espera, su cuerpo fue encontrado en una fosa común como NN, en septiembre de 2009, en un cementerio de Avellaneda y fue posible identificarlo a través de muestras de ADN que aportaron familiares directos al Banco Nacional de Datos Genéticos.

Huyendo de ese contexto de violencia y persecución, Pablo terminó viviendo en Rosario. El pequeño se crió con su familia materna a la vuelta de Plaza López, y a la distancia cuenta que su abuelo Camilo lo convirtió en esa época "en un Canaya apasionado"

Hoy, Pablo Pérez es técnico de fútbol de inferiores en Alemania. Dirige en el club ESV Friburgo, que ahora tiene su camiseta azul y amarilla, porque el amor y la pasión le ganaron la pulseada a los dirigentes. 

"ESV Friburgo es un equipo que juega en ligas regionales, distinto al de la Bundesliga, y tenía una camiseta roja como la de Independiente, con pantalón y medias negras. Entonces un día, en 2016, se me ocurrió que estaría bueno que nuestros equipos jugaran con la camiseta de Central", repasa. "Le comenté la idea a mi amigo y compañero en la dirección técnica, Carlitos Comandi, que es de Estudiantes, y le pareció bien. Entonces le cambié la camiseta a tres equipos de las inferiores: el primer juego lo compré y los otros dos me los consiguieron los pibes de (la agrupación partidaria) Carnaval Auriazul y Alex Serenelli, otro canalla enfermo que hacía trabajos sociales en los barrios más pobres de Rosario".

Pablo se instaló hace 17 años en Friburgo, una ciudad germana de 200 mil habitantes, allí cría a sus hijos alemanes Isayak de 17 años y Janosh de 16. Ambos canayas, como papá.

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